Su rostro
impecable haz de raíces que van enterrándose en mi vientre a medida que los
ecos esféricos del silencio barruntan cierta atmósfera de deseos. Avanza contra
el viento con sus ojos huecos cuando la tarde monótono nos impregna de cierta
nostalgia. Sí, una nostalgia que va más allá de estas ínsulas y se precipita
por los mares de la pena. Llamas. Sí, la llamas de espalda a todo lo que te
rodea. No te importa. La dejadez por hallar su esencia te ha hecho huraña,
despistada, sorda. Y sigues así con tu danza que cruje a la vez que enfebrecida
se aposenta en el equilibrio. Gritas. Y tu grito es escuchado por aves que no
oyen. Quisieras volar como ellas. Te alzas y bajo una bóveda celesta comentas
de tu peso. El peso de tu cuerpo. El peso de tu alma que se desvanece en un ir
venir de las últimas lluvias de la primavera. Ya ves rotas y rotas siempre en
lo mismo. Caes y caes. Hasta volar sobre féretros de mármol. Tu ser sin ánimo. Tú
ser decaído. Tú ser poblado por las enrarecidas mareas del amor.
Este blog esta bajo los derecho de autor para cualquier información laguna198@hotmail.com Lo escrito son ideas primigenias que después se han corregir y alterar.
sábado, junio 15, 2013
viernes, junio 14, 2013
Seres de cristal
Lluvia que delata el surcar
De los corazones
Bajo riscos empedrados
Con sabor a mar.
Cuerpos flotantes
En busca del ave
Que los lleve por los vergeles
De la esperanza.
Llantos que se emancipan de la pena
Cuando la alegría es bahía
Donde arribamos como seres de cristal.
miércoles, junio 12, 2013
La noche
La
noche cerca de la claridad y la erupción trepidante del deseo nos envuelve en
un mundo subterráneo donde las aguas freáticas recorren nuestras venas. El
impacto visual de la oscuridad va creciendo a medida que miramos cada estrella,
cada silencio unido al romper de las olas como alas de mariposa que van
fluyendo al ritmo de nuestro respirar. Respirar. Si cuando las sábanas nos
envuelven a medida que los sueños se alzan como árbol en vertical que descubre
la ida de las aves. Nos recogemos en medio de un pozo desconocido que nos
barrunta misterios difíciles de hallar su significado. Y la noche viene con su
pisada neutra y pura con la danza de un universo que nos es más cercano. Nos
entregamos y nos dejamos ir bajo el
sutil latigazo de su aroma ¡Qué bella es¡ En paz somos senda del regazo de la
oscuridad y con el censurar de nuestra mirada el subconsciente es reino que
representa nuestra aventura del vivir. Viene la noche, la noche viene y entre
rocas lisas dejamos que el manantial fluya con la leve caricia nuestro mañana.
viernes, junio 07, 2013
EL ATAÚD...(RELATO)
Y los astros
ambulan cuando la oscuridad es pasto de una luna evadida. El frío ha decaído
trasladando a la atmosfera un acogedor aroma que entre ganas de pasear bajo las
constelaciones. Son los últimos días de una primavera en la cual el ritmo de la
naturaleza florecida invoca el despertar de los colores. El se encuentra en el
andén a la espera que el tren llegue. Un corto viaje a través de las montañas
que enorgullecen esta tierra. Junto a él un ataúd. Si, un féretro donde el
vagar de los sueños perdidos se han estancado. Dentro va su amor. Los pocos que
transitan por allí lo miran perplejos. Hasta el vigilante se ha aproximado. El
enseña sus papeles. Todo es legal, todo está en regla. El tren llega puntual
como siempre y con ayuda del vigilante sube al tren. Todos se alejan ante tan
extraña escena, un tanto molesta y desagradable. Mejor, piensa el. En ese vagón
que ahora toma el camino que ha de recorrer. Mientras el paisaje difuma el gran
pueblo para dar paso a montes donde el negror de sus relieves dice de un
instante que vuela en contacto con la naturaleza no deja de mirar el ataúd. Con
cierta pena medita sobre el ayer, ese ayer envuelto en deseos y amor. Un amor
ahora evadido como muerte temprana, unos deseos abrasados en la ruta de la
vida. Por momentos siente ganas de
abrirlo y otra vez ser ese beso en los labios del que allí se encuentra
encerrado. No siente temor, era tanta y tanta la pasión…Y lo abre, para su
sorpresa el cuerpo no se halla sino una luna cuyo resplandor hace cerrar sus
ojos. Que es esto, se dice él. No comprende, no entiende. Ya es la madrugada y
dentro de poco llegará a la siguiente estación. Cierra a ciegas el ataúd pero
la luz impertinente seguía iluminando aquel vagón. Qué hacer, se dijo. La amada
emitía cierta viveza como si quisiera nacer de nuevo. Un renovado brotar para
este mundo que no considera su belleza. Eres mía, le dijo. Yo te quiero, te
adoro en la perpetuidad de los años que me queda y si los demás no te valoran
serás vida en esta caja de cadáveres hasta mí fenecer. El tren se detiene, ya
han llegado. Y ahora no puede disimular. La leve luz se expande cada vez más.
Qué hacer, se pregunta. Se van a dar cuenta que mi amada es parte de esta
atmósfera natural que envuelve al humano. La quiso tocar por última vez antes
de bajar, antes de que fuera descubierto. Abrió de nuevo el ataúd y la luz se
extinguió, estaba vacío. De sus ojos lágrimas surgieron. Se había ido. Pero muy
lejos no estaría. Cerró el ataúd de nuevo venían ayudarle a bajarlo del tren. Allí
en el andén solo y su ataúd. Allí en el firmamento la luna que era más hermosa
y perfecta que nunca. La miró. Y ahí en esa estación se quedo estático por el
resto de sus años viviendo de las noches de luna.
miércoles, junio 05, 2013
Vienes a mi...(poema)
Vienes a mí con tus deseos
De ser amante eterno de olas
rompientes
En mi vientre, en mis senos.
Y yo te sueño y te sueño
En el transcurrir de una noche de
luna
Cuando las sábanas revueltas
Ansían ser caricia de tu manto
oscuro.
Te veo venir en las interminables
orillas
Donde mi beso asoma a la brisa, a
las espumas
Que dibujan el vago letargo de una
gaviota azul
En las luces de un alba que se
aproxima.
Te quiero, océano de la existencia
Aunque los espíritus flotantes de
los náufragos
Sean ese cementerio descomunal
Donde su descanso es vigilado por
rorcuales.
Aquí estoy con el corazón
llamándote, llamándote
Desde esos diques donde la bravura
de tu alma me seduce.
Soy eco del vacío y a ti me arrimo
En este lento amanecer.
Te miro, te observo
Y envuelta en sal y algas soy tuya.
¡Ámame¡ ¡Méceme en el sendero que
termina tu balada
Como emocionante entrega de mi
desnudez, de tu desnudez ¡
Y yo te sueño y te sueño
En el transcurrir de noche de luna,
Una noche donde la intemperie de
los sentidos
Ovacionan el bello danzar de mis
labios remojados por tu frescura.
¡Ámame¡, te digo ¡Ámame en ese
instante eterno¡
martes, junio 04, 2013
Divagaciones de una mañana de primavera....
Despertamos, un día gris nos
saludo. A veces nos conmovemos cuando algún rayo solar incide sobre nuestros
ojos. Los cuerpos tatuados de dejadez se emancipan de esta ciudad para alargar
su mano en otras tierras lejanas, muy lejanas. El susurro de las olas rompe
contra su desnudez al desembarcar por esa ruta de los vientos. La soledad les
guía, una soledad que se vuelve grotesca a medida que dan el último adiós. Se
levantan velas, se levanta alas y nos erguimos
sobre puentes de cristal. Puentes en el que observamos el transcurrir de
los días monótonos en la precariedad.
Pero hay algo, algo en el aroma que nos envuelve que nos hace escalar
por rajadas rocas. Emana la sangre. Emana el dolor. Emana el llanto. Pero esa
fragancia de que aun somos seres de este planeta, seres verticales que se
acuestan con sus sueños y despiertan con el alimento del alba. Caminan, caen,
levantan. Y en el devenir de los días sus rostros ensombrecidos son paleta de
un arco iris que les da vida, que les da alegría. Ya hemos llegado, se dijo al
fin uno de ellos. Ya hemos llegado a esa estación que nos llevará por raíles
nuevos a nuestra casa, a nuestra tierra. Todo parece ser esplendoroso. Un
encanto especial anima a los pajarillos a su
rumor diario. Todo ha sido cuestión de tiempo. Un tiempo que a veces se
hace eterno como eterno son las mareas. Pero hemos llegado, lo hemos conseguido
el resurgir de la nada. Ahora miro bajo este puente y puedo comprobar que las
arboledas se extienden en progresión a nuestro propósito. Ah ¡ Una mariposa¡
Que bella es cuando en su juego de flor en flor anuncia que las penalidad han
dado a su fin. Solo había que esperar. Respirar hondo y como el grito de león
expulsar todo lo nocivo que ha nosotros convergía. Volemos ¡Sí¡ Como esa
mariposa cuando la primavera llega a su final, cuando el astro rey sale ha
acogernos con sus brazos calidos.
domingo, junio 02, 2013
Y no pasa nada...(relatos)
Y un haz
ceniciento impregna el cielo. Pajarillos que en su leve despertar no anuncian
con su canto que es hora de continuar. Una aurora mestizaje del silencio y la
pena que se mueve por el ambiente de esta isla. La humedad se hace dueña de los
huesos y el resonar de una primavera que no se siente es lejana colina por la
que subimos. Ella(Y) extiende sus brazos. Ahí, en lo más alto. Y del otro
extremo otro ser que anuncia que la espera. Por que X. también extiende sus
brazos. Un precipicio las separa. Un precipicio de un mar gris y con mar de
fondo hace del llanto de las ballenas un puente que une los dos corazones.
Ambas son quejido ante esa muralla que las separa. La distancia es nido de
buitres que amputan sus manos tersas. Pero Ella (y) la extiende hasta llegar a
X. X. no entiende el por qué, el por qué sus manos ensangrentadas desean ser
caricia de lo imposible, de lo efímero. Pero en ese instante siente un cierto
deseo que la envuelve en la valentía, en el impulso renovado que la hace
alargar su mano. X e Y se tocan, en ese momento una bóveda azul las lleva, las
trae por los tambores de sus deseos. Miran abajo y no más existe un mar de
nubes que las atrapa en un vuelo al unísono lejos del precipicio. Embriagadas
con el elixir del beso observan, miran y callan.
X: El tiempo
pasa y no ocurre nada. Nos hemos enlazados por encima de precipicios y el vacío
se ha extinguido. Tanto miedo para nada. Seguimos ahora la misma ruta, el mismo
devenir de los días.
Y: Es cierto y me parece extraño. Será la
naturalidad de nuestra esencia la que ha logrado que nos no miren, que no nos
examinen como especies raras.
X: Consagradas
en la belleza del amor hasta que las ruinas de nuestra pisadas juntas se
interponga en nuestro camino y tengamos que tomar distinto horizonte.
Y: ¡Que jamás
seamos estallido de tormentas¡ Tomemos este momento, tomemos el mañana y
giremos y giremos en esta pasión que bien de seguro será duradera.
X: El tiempo
pasa y no ocurre nada.
Y: El tiempo
pasa y no ocurre nada.
Y siguen en
ese observar, mirar y callar. Como
bailarinas en una cuerda floja continúan con ese rumbo donde los veleros del
viento las llevan bajo un manto verde oculto.
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