viernes, octubre 31, 2014

Sonidos...

Sonidos.
El viento.
Arrebatado corazón
Que erige sus vuelos
Al son de una melodía.
Se despeja el cielo
El color intenso de una llanura celeste
Nos embriaga hasta el ocaso del día.
La miramos.
La saboreamos.
La amamos.
Aquí estamos, en vertical
Con la inconclusa historia
Que fluye por nuestras venas.
Veleros insuflan el aroma de las lavandas,
Las mareas nos azocan

En la ventura de ser y estar. 

domingo, octubre 26, 2014

Culpable...

X: Si. Culpable.
Y: Sí. Culpable.
Temblorosa se lleva las a su rostro. Un rostro demacrado, en la decadencia de la vida. Se te va. Te han condenado a ser carne bajo tierra. Por qué te preguntas. Por ser mujer. He aquí la razón. No vales nada. Lo sientes en tu piel, en tus sienes. Y caes y caes de rodillas rogando, suplicando que tu no…que tú no has hecho nada, que fue él. Sí, el. El poder de una sociedad patriarcal.
Z: Sí. Culpable.
W: Sí. Culpable.
Condenada estás. Que bajen los dioses, las diosas de antaño y te auxilien. Pero no. Hoy no. El presente es muy bien distinto. No hay derechos. No hay libertad para ti mujer.
La caída de la tarde. Tus palabras no sirven. Son materia que se pierde en la sordera del hombre, de las leyes discriminatorias a tu sexo.  Ay, si lo supiera el dios verdadero. Ibas tranquila en tu paseo nocturno. Una noche que engaña, una noche sin luna, una noche que huele a cadáver.  Y te asaltaron. Cometieron aberraciones contra ti. Quisiste defenderte. Y así lo hiciste, le arrebataste la vida, su impulso bestial. Ahora todo ha acabado. Te acusan. Se burlan que tú también eres un ser humano.
Culpable

Ahí viene. Con su estacas y martillos a enterrarte en vida. Serás ejecutada por los más peligrosos de los pecados, cruzarte con un hombre. Mirarlo.  Miras atrás, aquellas leyendas donde tu sexo tenía poder, igualdad. Todo se ha acabado.  La muerte te espera con su palidez y opacidad. La nada. 

Presentación


viernes, octubre 24, 2014

El retorno...

El retorno. La duda. Enjambre de ideas que exploran más allá de la conciencia. Aquí estoy. Aquí estamos.  Surcando mareas donde los veleros nobles a la paz crean una esfera azul imperceptible al malestar de las almas. Queremos volar. Queremos soñar. Sí, avanzando a una próxima orilla donde una pardela nos incite al beso, al abrazo. Amo. Amamos. Nos desatamos de esas ligaduras que nos apresan en valles cerrados y nos abrimos a la libertad. Esa libertad de amar. Hombre o mujer nos disolvemos bajo las cascadas de la realidad y todo lo demás son muros de ortigas impuestas por unos cuerpos sin rostros, sin aliento, sin ideas.  Leve. Soy leve. Somos leves. Y volamos ante la resistencia que insufla el presente. Sí, el retorno. La duda. Las ideas comienzan a estirarse más allá de las colinas donde se pone el sol. Aquí estamos y volamos y soñamos. Amarte así. 

miércoles, octubre 22, 2014

Esas llanuras...

Esas llanuras inconfundibles donde el auge de la hierba fresca juguetea con tu piel. Esas cimas en las que gravitas como pinzón azul de la libertad. Nubes que pasan. Una lluvia que viene. Y tú.  Así, ensimismada en el girar y girar de esas horas que no más que son la llamada a la caída de la tarde, al regreso de la luna. Ves el horizonte de un azul oscuro, astros que se esconden tras el resplandor de esa masa gris. Vienes por puentes de donde fluyen hojas verdes como beso a la vida, a la vida.  Algo triste, tal vez. Algo alegre, quizás. Pero vives. Vives en ese paisaje que tus ojos alumbran cuando la noche te hace un hueco. Ay la noche. Silenciosa, solemne. Carruaje que se expande detrás de los muros llevados por una brisa suave. Ahí estás. Corriendo, corriendo. Hasta que el agotamiento colme tu inquietud. 

lunes, octubre 20, 2014

Hace calor...

Hace calor en esa casa. Te desnudas lentamente. Estás cansada. Miras a través de la ventana el oleaje de la noche. De una noche sin luna, solo las luciérnagas luminosas cabalgando a través del universo. Hay marea baja, no hay nadie. Y desnuda sales hacia la playa, hacia ese océano que congrega miles de vidas en sus profundidades. Te entregas a él. Así, como si fuera tu amante. Un amante eterno porque siempre vuelves a su acaricia. Pierdes la noción del tiempo. Ese tiempo que se va. Pero tú lo haces perpetuo en la oscuridad de la madrugada. Te sientes bien. Ahogados, náufragos, seres que vagan en su masa viva. Te produce cierta congoja. Eres fuerte y a ellos te abrazas con tus lágrimas de sal.  Y todo se ilumina. Un haz de no sabes dónde viene hacia ti. No puedes ver. Lo agarras con tus manos, con tus sentimientos y sientes ascender tu cuerpo sobre uno de esos astros ocultos de la noche. Desde allí miras y miras. Miras el llanto crónico de esa masa azul. No sabes que hacer. Sí, hace calor aunque es otoño. Sí, la muerte ronda con sus agujas y navajas. Te quedas hasta el amanecer. Ves ese horizonte que se emancipa de la oscuridad. Todo sigue igual. 

sábado, octubre 18, 2014

Iba a tu encuentro...

Iba  tu encuentro. Sí, un encuentro entre las nubes malvas de la caída de la tarde. No te vi. No te encontré. Solo el ronroneo de un misterio que impregnaba mis manos de aridez. Liada a la añoranza volé. Sí, volé muy alto donde los acantilados alcanzan la muerte, el deseo. Dónde te hallabas, me preguntaba. Pero un humo en espiral y negro me relataba que habías desaparecido más allá de las mareas, del fuerte oleaje que hace los cuerpos se rajen, que las almas olvidan.  No me convenció la respuesta. Y volé. Sí, volé hasta ese horizonte donde las criaturas son fuente de felicidad. Y ahí estabas. Arrinconada. Sonriendo. Callada. Me gustó verte pero había algo más. Calaveras danzaban a tu derredor. Y ahí estabas. Arrinconada. Sonriendo. Callada. Intenté aproximarme. Imposible. Una barrera invisible me impedía el paso por más que lo intentará. Me di cuenta de que estabas lejos, muy lejos. Arrinconada. Sonriendo. Callada.