sábado, diciembre 06, 2014

Viviendo...

Viviendo en el árbol viejo que nos lía y lía en su sabiduría centenaria. En una rama habitamos, nos acoge con su espesura protegiéndonos de las ventoleras de la realidad. Somos peso que se incorpora por un haz de sueños que brillan en las alturas. Aquí estamos atiborrándonos de ciertos alientos que vienen de la desembocadura de nubes azules cuando alzamos nuestras manos al horizonte. La calma nos reinicia en el camino que nuestros pasos dejarán. Lejos, muy lejos…sobre vertientes donde el rasgar de la brisa será la tonada mensajera de nuestros pensamientos. Y aquí estamos, sobre una vieja rama. A veces tiembla otras da entereza a nuestra mirada perdida en las llanuras donde río emerge con su aliento precoz. Expulsa deseos. Arroja gotas de lágrimas que se pierden en algún pozo oscuro. Vomita aquellas emociones inconclusas que vagan en la certidumbre. Erupciona la calma que vendrá con flautas y tambores a restaurar la sonrisa de unos labios ¡Oh que paz¡ Qué el equilibrio entre la madre naturaleza y el humano se establezca para generaciones venideras. Y el árbol viejo sonríe, habla. Nos dice de lo dichoso que se siente a medida que en cada una de sus ramas se posa un sueño, un deseo. 

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