martes, agosto 25, 2009



Prisas, el columpiar de un ave
Que ha perdido su ruta,
El resurgir del astro anaranjado
En la maravilla de una ciudad
Donde sus estatuas con pétalos rojizos
Desembocan en la esperanza, en la libertad.

jueves, agosto 20, 2009

http://www.youtube.com/watch?v=miLV0o4AhE4

Montedeu y el violinista

El violinista no dejaba de tocar, ahí, en el casco antiguo de la ciudad. El bochorno apresaba a la ciudad con su peculiar panza de burro. Por allí, mientras tanto, pasaba Montedeu con sus piernas artificiales, con su timidez de costumbre. El había llegado en una patera hacia meses de donde por lo trágico del viaje le amputaron las dos piernas. Mi querido Montedeu ya puedes caminar y pronto conseguirás tus propósitos.
El violinista sigue ensimismado en su violín y Montedeu se para, lo observa, escucha el milagro de unas cuerdas y manos como milagro de su vida.
Violinista:
¿Qué observas muchacho? ¿Te gusta lo que toco?
Montedeu:
La música que mana de tu corazón. Música que me recuerda que la vida es esa naturaleza que hemos de aprovechar después de tanto sufrimiento. ¡Hay tanta pena en tu violín¡
Violinista:
Si. Si quieres te toco algo más alegre. Me gustaría ver la sonrisa en tu rostro.
Montedeu:
No. Sigue con la misma melodía, me encanta. Me hace sentir parte de este mundo. Este mundo que parece florecer en cada amanecer en ciertos lugares en otros, la amargura y la desgracia impera como serenata diurna, nocturna, a todas horas.
Violinista:
Si chico. Seguiré con esta melodía que tanto te encanta. La compartiremos en estos momentos de eterna felicidad que se quedará grabado en nuestros recuerdos, en nuestras memorias. Pero hazme el favor por un momento de olvidar a los más desfavorecidos. Me encanta la gente como tu. ¿Por cierto como te llamas?
Montedeu:
Mi nombre es Montedu. Y vengo de un lugar donde las guerras, el hambre y las enfermedades azotan a mi país. Terribles pesadillas reales transcurren allí. No puedo olvidar. Yo he huido pero otros…

Las lágrimas brotan de sus ojos marchitos. Las lágrimas recorren su tez azabache hasta alcanzar su corazón, su corazón… El violinista observa esa tristeza mientras sigue con la melodía extraordinaria. Algo se degrada en él, no sabe si es pena por Montedeu o por impotencia ante tanta injusticia que transcurre en este globo terráqueo. De repente el violinista deja de tocar.

Violinista:
Vamos amigo. Demos un paseo junto por este hermoso lugar. El astro rey parece que da señas de vida. ¡De vida¡ ¡Ay la vida…¡ Estamos aquí de paso. Hay que saborearla. Es tan corta para unos y para otros una tragedia de tempestades que surca en sus vientres como hoces cada instante, a cada paso que dan. Pero olvida amigo mío por unos instantes tu ayer, tu gente. No lo digo malévolamente. Solo quiero que pruebes la felicidad, la alegría que la paz y el bienestar nos brinda en estos momentos.


El violinista y Montedeu se dan la mano. Caminan juntos sobre esos adoquines de antaño. El violín suena sin que nadie lo toque. Las aves de paso recurren a esa música y acompañan a estas dos almas en sus sueños de esperanza, de esperanza…

lunes, agosto 17, 2009

Sus ojos buscaban...(relato)

Sus ojos buscaban el amanecer, el se tendría que marchar a trabajar y ella sola, en casa, invitaría a su mejor amiga para pasar la mañana con una dulce charla donde las penas se ahogan y un café que despierta sus corazones. Sus ojos buscan su espalda, esperando algún movimiento que le diera la señal de que ya se iba a la ducha y ella sola, en su cama, amparar el sueño de su amiga, ese sueño que llena todo el vacío que ella poseía. Sus ojos buscan como se va, como su despedida es una pradera de tiburones que intentan darle caza pero ella duerme o más bien se hace la dormida. Sus ojos buscan el temblor de sus paredes, el estremecimiento de la lámpara de la mesa de noche cuando él cierra la puerta. Su llanto se agarra a un paradero desconocido en busca de la calma, de la paz. Muchos años, muchos años con las garras sangrientas de él. Sus ojos buscan al sol y esa llamada a la puerta después de haberse ido él. Es su amiga, es su amante. Todo empezó hace meses, cuando el otoño era hojarasca que barría las calles, cuando el viento era alas de mariposa que golpeaba los rostros. Ahora ella estaba allí, su amiga, su cómplice. Sus ojos buscan esos ojos oscuros que le darán otra jornada distinta, que le dará un camino de rosas por el que dulcemente andará y andará hasta que sus labios se encuentren, hasta que sus manos se enreden y lentamente se desnuden, muy lentamente y así cuerpo a cuerpo derrochar de esas caricias tan negadas en la sucesión de los días.

viernes, agosto 14, 2009

Así es el amor




Así es el amor, un invierno gris donde los sueños se yerguen en el deseo, en la caricia, en la ternura…

domingo, agosto 09, 2009

El paso de las horas...(relato)

Pasan las horas, los días, las noches y en el corear de los pájaros que en la madrugada tienden sus alas a una luz cuya fuente de la que emana el sabor de la alegría. El sudor corretea por su espalda haciendo sus pasos más y más pesados. El sudor corretea por sus muslos como si fuera la amante de sus sueños tan escurridiza, tan lejana. Pero aún así se siente feliz. Se incorpora de su posición meditativa y avanza hacia el balcón de su casa no sin antes con una taza de café en su mano. Mira el horizonte y una alfombra broncínea arrugada se halla ante ella. Inspira y espira. Inspira y espira. Las hogueras de magnolias de la pasión se le encienden. No comprende porque su amor tan cercano es acera de zarzas que ha de cruzar para que el beso vuele y vuele rozando su cuello.¡Su cuello¡ Lentamente se lleva la mano a el y se acaricia. Lentamente se aleja de el y oprime su puño en el intangible eco de sus miradas, de su amor. Lentamente se aleja también de ese balcón donde ha dejado todos sus suspiros. Paulatinamente se desnuda, el calor es asfixiante, se introduce en la ducha y deja manar el agua como si se tratase de ella, ¡de ella¡ Una mezcolanza entre el misterio y la duda. El peso de la duda cae sobre sus hombros y una sensación de soledad resignada y desiertos tira de ella. Pero no. Hoy no. Hoy se siente bendecida por la alegría y dejará que en su soñar despierta la invada en el paso de las horas, de los días, de las noches.