lunes, enero 18, 2016

EXPOSICIÓN

LA EXPOSICIÓN DE DESPEDIDA ESTARÁ EN EL MUSEO DOMINGO RIVERO HASTA AL 21 DE ESTE MES

Arriba....

Arriba, muy arriba de donde desciende los besos alados de la nostalgia. Así se precipita él con el mecer de una brisa que no cesa.  Va en la búsqueda de algún secreto hechizante para continuar por los ríos que manan vida. Se aproxima, escucha su voz desde los fondos abisales de la felicidad. Se muerde los labios al tenerlo todo tan cerca, tan cerca…que envuelto en hojas de colores se desprende de ellas y erguido empieza de nuevo a vivir. Ella está ahí en la proximidad de un faro que lo guía por las constelaciones. Soles remotos le elevan el ánimo, le anuncian del candente brillo de sus ojos. Se miran, se examinan y el tacto sutil se hace eco de pardelas que en la noche sin luna  retornan. Tic-tac, tic-tac…los latidos del corazón retumban bajo las esferas de sus unísonos vuelos.

sábado, enero 16, 2016

Aquí les dejo otro fragmento de la novela que ando...........

…Y los gallos repican a medida que amanece. Su canto anuncia el levantamiento de las almas. El día que viene parece mezclarse entre nubes y un azul que los estimula. Los monjes en fila van hacía la capilla a celebrar sus oraciones mientras en el establo todos se elevan ante el crecimiento de una nueva jornada.
-Vamos Juan- dijo el caballero
-¿Vamos? A dónde Albert.
- De caza. Tenemos que cazar.
-¿Cómo? Si yo nunca...
-No importa. Vendrás conmigo y yo te guiaré en dicho proceso. Así en futuras jornadas protegerás mejor a tu familia cuando el ritmo de la vida esta cabizbajo. Cojamos las lanzas y la ballesta ya verás que sencillo resultará.
-Sangre y sangre. Nunca en mi vida he hecho daño a cualquier ser vivo. No, no puedo. Vete solo.
-No. Irás conmigo, hay que sobrevivir. Somos de naturaleza depredadora, ellos nos sirven de alimento. Ya sé que la sangre produce dolor, la violencia pero es una necesidad. Vivir o no vivir esa es la pregunta. Piensa en tus hijos, en tu mujer.
-De acuerdo…de acuerdo te observaré.
Se marchan del monasterio, colina abajo hasta llegar a las entrañas del bosque. Oh, este bosque, piensa Juan. Cuantas angustias he pasado en este extenso encuentro. Mi memoria hace un largo recorrido por todas mis penas, mis dolores, mis sufrimientos. Pero nunca he matado algún ser vivo. Ver mis manos sanguinolentas, que horror. Por qué se empecinará este caballero en llevarme con él. Sé que tras mis espaldas está mi familia y he de protegerla para que sigan el curso de la vida. Pero qué vida…no he comprobado nada bueno solo terroríficas posturas del humano. Qué desastre. Yo que deseaba edificar la felicidad de los que estaban a mí alrededor. Ahora mis manos se llenaran de las entrañas de esos seres que daño no me han hecho. Que prisa tiene este hombre. Cazar y cazar cualquier cosa para nuestros estómagos rebosen de felicidad. Pero como hacerlo. No puedo. No puedo. Me da una lanza y me dice que la lance a cualquier cosa en movimiento. Que no puedo errar. Y lo intento…y lo intento pero no alcanzo a darle. Soy un desastre. El sin embargo a la primera, un jabalí yace moribundo en este espacio que nos rodea. Eso será nuestra comida de hoy, pienso. Lo remata. Me llama. Pide mi ayuda para llevarlo al monasterio. Gotas que caen, peso que he de soportar, sangre de este animal recorriendo mis manos. Sangre y más sangre. A pesar de lo tortuoso que ha sido mi recorrido por la vida me entran nauseas, me da vértigo ver esta criatura de la naturaleza capturada y muerta. Sí, muerta. ..






Y nacemos...

Y nacemos, nos edificamos sobre yeguas blancas con la rutina del amanecer. La lucha se hace apacible cuando en el albor de los sueños somos resonar de los tambores del corazón. Continuamos arrimándonos a viejas secuencias donde el trotar y trotar de la vida nos da ese halito de verticalidad. Ah, respirar. Insomnes son los gritos a las vivencias coloreadas de azul, de rojo, de amarillo, de verde…Trepar por pedregales con el sabor del sudor, de lágrimas que en su dolor terminan con un haz de felicidad. Por qué no sonreír, ecos sonoros encadenados al equilibrio, a la armonía, a la sensatez que nos disuelve en sus claras aguas. Sí, nacemos con el discurrir de un pensamiento que va más allá de nosotros. Lejos, muy lejos…regando la llamada del arco iris en las superficies que nos liamos.

viernes, enero 08, 2016

Caracolas, algas...

Caracolas, algas y un sinfín de rorcuales vagando por el espacio abisal de nuestras entrañas. El océano. Sí, ese que con sus peripecias a través del sereno oleaje nos visita a cada instante, en cada momento de nuestros pasos. Escucho su rumor como éxtasis del vivir. Me pierdo en cada llamada de su cuerpo gris cuando la tarde cae, me induce a ser alas plateadas bajo la luna albina de sus profundidades ¿Qué misterio guardarán? Llameante danza de cetáceos en la clara visión de mis manos. Ven, me dice. Voy con la mirada contemplativa de su belleza, de su perfecta armonía. Despacito me sumerjo en su atmósfera, me acoge con su gran masa hasta lo hondo del hechizo. Sí, hechizo. No puedo detenerme. Una pequeña cumbre de bruma asciende cuando mi ser se halla entregada a él. Continuo, hasta mecer mi cuerpo en las esferas de la lejanías a tierra. No sé si regresaré. Todo lo que ronda es placer, tranquilidad y el incesante cántico de las mareas…de las mareas.

jueves, enero 07, 2016

Ven...

Ven. Ven, te digo. Se serpenteante cometa sedosa en la atmosfera que me columpio. Seres que se mecen bajo los insomnes astros de ese cosmos que nos habita. Creciente deseo que ampute la pena de nuestras miradas. Danzantes cuerpos  entre los titánicos sudores de nuestros vientres. Te yertas, te elevas y las tonadas de los pasos se pierden en la sombra de un invierno donde los silencios de las manos esperan el reboso de tu respiración. Ven. Ven, te digo.  Cruza esa acera donde las retorcidas púas rompen el devenir de las jornadas donde tú, donde yo somos vuelo alrededor de faros de un mar sereno.