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miércoles, marzo 30, 2011

LA MUJER DE INVIERNO (TEATRO)


LA MUJER DE INVIERNO
INTRODUCCIÓN:
Obra de teatro de ficción sobre el maltrato.



PERSONJES:
LOIS: Amiga de Elis.
ELIS: protagonista
DUAN: consejero
DEIDA: consejera
ANTUAN: hermano
JASÓN: esposo de Elis
ALUIM: espíritu
ADOIM: espíritu
DAUS: mujer 2
NORMA: mujer 1
COROS: aves
DRUIN: amante
VOCES: narrador

ACTO I
VOZ:
Cosecha de invierno en las calles enlozadas con los pozos de farolas que no son más que hogueras del atrás. Maldecida entraña desde la supervivencia derrocada por el precipicio de sus años. Esos años que día tras días te ser mujer de invierno.

( En una casa , en un salón se halla Elis(mujer de invierno ) . Ella entretenida con los quehaceres del hogar.)

Elis: (tocan a la puerta)
¡Quien es ¡¡Quien llama¡ Cuando ya la tarde es azorar, cuando los timbales brillantes despiertan al son de la luna .
( Es anochecer y las estrellas comienzan a florecer. )
Lois:
Soy yo, tú amiga Lois. Abre que la lluvia barrunta el humedecer de mis huesos.
( Elis abre la puerta . Se dan un beso y se absorben en ese salón.)
Lois:
¡ Como estás ¡ Hoy he venido para ver como duermen tus alas martilladas. Para ver como tus ojos son túneles de pena y sufrimiento. Solamente he venido para dar calor a tu mano y absorber esas lágrimas de ese cerco de ciénagas.
Elis:(Elis se queda mirando el vacío como si la nada la derrotara antes de darle una contestación a Lois. Una contestación apagada, envuelta en tono melancólico.)
¿ Sólo para eso? ¡Sólo soy pulisámine para comprobar ese declive de estos astros míos que ya no son columna alentada por la felicidad ¡No, no comentes nada . Desvía tu tema, por favor .
Lois:(Lois se siente comprometida con Eli sin saber ya que palabras dirigirle.)
¡ Me preocupas! Ayer llame, y en cada halito de las campanadas tú inalámbrico era invalidez. Sordo a mi desesperación.¿ Por qué?¡Por qué no me contestas ¡
Elis:
Por nada. Sólo es ese descuido que convierte a las almas horizonte de murallas.
Lois:
¡Un descuido ¡ Detonante es en mi preocupación por saber de ti. ¡Te encuentro tan desmejorada ¡
Eli:.
Por favor , déjalo .El cuestionar de tus palabras me llevan a un rincón de los ahogados.
Prefiero, la nada de tu voz.
Lois :
Si , lo dejaré
Voz :
Suena la puerta. ¡Alguien más boga a su techo atroz¡¿Un visitante, un mensajero ,
Un extraño?
Elis : ( se dirige a la puerta .)
¡ ¿Quien será? ¡ Es como si todos hoy
Supieran que él no se encuentra aquí con esos nudillos trotando mi puerta.Voy a abrir.
Voz:
Es un hombre trajeado como el plomizo cielo. En sus grises cabellos denota sus añejos años. Es alto, flacucho con una mirada que da confianza.

Elis:(Elis lo observa dubitativamente. Se trata de un extraño pero una pena inmensa le corre por las venas por lo que le da paso)
Pasa hombre. La lluvia retrae a las almas con bondad y no se por qué eres aliento de la cordialidad. ¿Quién eres?

Duam:
Nadie. No soy nadie. No más que el océano de la melancolía seduce el llanto. Soy donde los desdichados suspenden sus años, sus sueños sobre esa cama de ortigas por ese amante infausto.

Elis:
No te entiendo. Pero eres bocanada pacífica y me da sentimiento tu cuerpo cansado. Anda, pasa y siéntate.

Duam :( Duam se sienta junto a Lois)
Gracias mujer invernal solo soy un amigo.
Lois:
( Ella ,complaciente con su sonrisa sedosa de tener aquel hombre tan elegante a su lado pues en ellos coexiste un lazo del ayer. Lo que hace involucrar a Elis en la confianza )
Si. Es un amigo. Yo y él ya nos conocemos. ¡Sí¡ Cuando las calles son paseo de una angustia. ¡Si¡ Cuando las sombras seducen tu alma el tiende su regazo. Un regazo de buenaventura, sobrenatural alzamiento de mi ánimo. El nos rescata de ese nido que caen los desaparecidos para revivir de nuevo.
voz:
¡Como habla ese hombre¡ Con la eclosión de sus deliciosas fragancias capturando el alma aterrada. ¡Tan justo¡ ¡Tan sabio de las quejas del silencio¡

Duam : ( a Lois, después de sonreír a esas palabras de Elis)
¡La brisa de tú bonancible cabello es áspera con la trampa de los años marchitos en el amor¡

Elis:(Elis se siente cohibida ante ese desconocido, aunque la voz de ese hombre misterioso la magnetiza .Ella al contestar se encuentra en un circulo que la aísla con esos pensamientos de su reconditez)
Si, será la dejadez

Duam ;
La brisa de tus labios solo posee fustigación. Tan insonoras al calor del amor.

Elis:
Si, serán los besos de hiel.

Duam :
La brisa de tú cuerpo es martirio de días aislados por el telúrico beso.
Elis :
Si, será el paso de los años.
Duam:
¡ Por qué no vuelas ¡

Lois:
¡ Sí ¡ Tienes que volar como el pinzón azul de las montañas. Como maravilla de cadenas rotas sin el mazo traidor haciendo hueco en ti. Dime, ¿Dónde está? Nunca he visto ese hermoso norte de la libertad en tu ser. Estás aprisionada, arrinconada por una sabandija sin compasión.
Duam:
Sí. Está ahí. Ahí. Con la danza de tus plumas y esa atmósfera del olvido. El olvido de tus entrañas dolidas, masacradas. Debes huir. Huir en compañía de la estrella polar antes de que estas paredes petrifiquen tus años. ¡Joven mujer¡ ¡Bella rosa¡ Huye.
( Elis no entendía muy bien el por qué de esas palabras pero sabía que en el trasfondo era ese auxilio a su pena ... De pronto la puerta suena de nuevo y ella ya confiada en esos dos amigos se dirige a ella)

Elis:
¡ Otra vez¡ Están tocando. ¿Quién será? ¿Quién será? Quien aferra su puño de manera dócil al roble. ¡Qué extraño es el día de hoy¡
(Abre la puerta. )

Elis:
¿Quien es usted ¿

Deida:
¡Soy tú amiga¡

Elis:
¿Amiga? No te conozco. En mis recuerdos no andas o a caso los conoces a ellos.
( Elis se encuentra algo aturdida , ese momento en el que las fuerzas de su persona ya no pueden más )
Voz:
Elis no los conoces pero son ese magno manto de la amistad. Deja que tu alma se invada de ellos. Deja que ellos sean caricias a esa pena que llevas.

Deida:(Entra con toda la confianza, jovial, con toda la masa de su vejez)
Sí. Si los conozco a ellos. En un ayer fluimos juntos, unidos. Ahora aquí congregados somos vigía de esos despechos que te da la vida. ¡Silbando al arco iris¡ ¡Silbando a los astros que ya conjugan esa bóveda nocturna¡ ¡Silbando la libertad de tus llamaradas que como piedras preciosas volverán a florecer¡
Elis :
¿Queréis tomar algo ¿

Deida:
No. No queremos tomar nada. Solo tomar esa agua de la vida donde los sentimientos se emancipan de la negrura del ayer. Solo tomar esa agua donde tu llanto es arrasado por las alas de flechas de la esperanza por este nefasto mundo que te circula.

Voz:
Pero ella ante el mensaje de paz de estos personajes es paloma asustada. Teme la llegada de su fustigador.

Elis : ( cansada , extrañada, asustada )
Os introducís en mi vida como si supierais ese lapidar de mis días, ese cansancio provocado por las iras del brutal amante.
.
Lois :
No. No sabemos nada. Es solo tu persona. Toda tu persona y ese aroma de tú reconditez a ras de un umbrío destino. ¡Tan apagado¡ ¡Tan entristecido¡ ¡Solo lágrimas¡ ¡Solo gritos en el silencio¡ No se ven. No nos habla.
.

Duam :
Estás estacionada en penurias. Tu pecho está herido, herido de muerte. Solo hay vacío en ti.

Elis :
¡El vacío¡. ¿Qué es el vacío?
Lois :
Por que cesa tú palabra. Descífralo mujer. Somos tus amigos, tu apoyo. El consolar de esos pozos tortuosos que te andan merodeando. ¡Despierta amiga mía¡¡Despierta , por favor¡

Elis:(Elis grita como medio de escapatoria a esa frustración y fracaso de su vida , como si no quisiera escucharlos a ellos en ese cautiverio que siente su persona .Sus manos oprime sus sienes y la desolación la derrota )
¡No ¡ No puedo hablar. Porque ya soy eso, vacío. Yo lo he engendrado en la estupidez de ser engendrada. ¡No debí nacer¡

Duam:
¡Qué dices mujer¡ Nadie es absurdo en el manar como raíces de la tierra. ¡Mira la luna¡ Adolecida por tu llanto. Ella te vigila, quiere mimarte. Pero tú no la miras, la ignoras.

Elis: ( De su reconditez asciende un gemido que se transforma en grito .Ese grito de su estado de animo )
¡Qué entiende ella¡ Siempre tan helada. Siempre tan triste.
voz:
Te confunde ese. Ese, el que con su puñal de oscuridad te extravía de tu senda hacía algún lugar abominable. ¡Ya ni suspiras con la luna¡ ¡Solo eres eco de pedregales¡ Herida mortal por ese cínico quebrando tu vida.
Lois :
(Se levanta posando sus labios sobre sus cabellos, esos cabellos enmarañados por el dolor que la invade de manera descomunal )
¡Mírala Elis¡(consternada) ¡Mira la luna¡ Me tengo que marchar porque las horas se desvanecen.
Deida:
Sí Elis.¡Mírala¡ Solo decirte que donde el llanto es surcar de desiertos existe ese vergel ejemplar que restaura el camino ante un ayer atormentado por los tiranos.
Voz:
Uno tras otro desaparecen. Desaparecen como si la nada hubiese brotado.
Duam :
Adiós mujer. Me voy como ellas hasta ese continuar del alba. El alba donde sus luces entre tinieblas puede ser álgida esperanza que tu puedes llegar sin el acoso de una garra venenosa.

Elis : ( apenada)
Os vais. Sin yo aún entender esa fragancia sedosa, río de ruiseñores, jinetes de mil flores entre estas paredes grises. Me encuentro cansada. Me encuentro fatigada. Gracias por vuestro elixir de la calma. (sola en la casa, se arrodilla y extiende el llanto). No puedo ser libre. El amor me encarcela. ¿Pero que ocurre? ¡Otra vez llaman a esa puerta¡ ¿Quién será ahora? ¡Serán manos tiernas¡(consternada, bajando la voz)¡Serán garras sedientas¡ ¡Vaya día¡ Esos alientos han desenvainado mi serenidad. Me hallo tranquila. ¿Quién va?(se dirige a la puerta)

Antuan:
Soy yo. Tú hermano
Elis : ( Que feliz se encuentra ella al encontrarse con él )
Oh Antuan. Sólo faltabas tu para este delicioso nocturno que se aproxima. Hasta medianoche tienes tiempo, ya sabes quien llega.
Voz:
¿Quién llega? ¿Quién llegará? El tirano de sus sueños.
Antuan:
No se Elis pero noto en tus ojos algo distinto comparado con otras visitas. No más que hallo baldías ilusiones. Una neutralidad tórrida de tus cirios. Cuéntame pequeña mía que sucesos han brindado junto a tu soledad para no ser cumbre risueña.
Elis:
Nada hermano mío. Me encuentro cansada. Hoy he recibido visita.
Antuan:
¡Sí…¡ Tú que solo eres pasillo de tú esposo. Cuéntame.
Elis:
Si hermano mío. Pero son anónimos a el. Son benevolentes como tú. Con el alzamiento del ánimo y la sonrisa lloviznando sobre mi rostro aterido.
Antuan :
Y, ¿Quiénes son ellos?
Elis :
No, no te lo puedo decir.

Antuan :
Si no quieres decir nada no lo digas. No digas nunca lo que da felicidad a tu alma porque te lo robarán. Solo he venido para rejuvenecer tu espíritu. Para obsequiarte con un beso y anudar un consejo. ¡Se paciente¡ El ya cambiará. Hoy he hablado con él. Me ha prometido que será ramo de margaritas cuando el nocturno os acaricie entre sus labios blancos (se levanta. Va a la puerta y se despide de su hermana). Ya he de irme. En casa me espera mi amada entre las pintorescas ninfas del universo.
Elis : ( Con una sonrisa burlesca)
¡Oh el amor ¡
Antuan :
Si, el amor me espera(el hermano se va y se queda otra vez sola)
Voz :
Se va el hermano y en la soledad Elis rememora esos cuatro pétalos de esperanzas. Aboga por su alegría. Recoge la casa en la espera de ese quinto visitante. Ese de eviterna alianza que entre el naciente de los astros llameantes.(silencio largo).
El es escena en la casa. Las paredes crujen. Ella huye.
(la puerta se abre. Es Jasón. Se va quitando la ropa)
Jasón:
¡Elis¡ ¡Elis¡ (ella sale de una habitación y se encuentra con él)

Adoin : ( Espíritu)
Desoye sus pasos, sus palabras. Todo es engaño. Todo es terror.
(Elis aún no lo escucha y sigue hacía el , son sólo bajas voces )
Elis:
Ya voy amor mío.
Adoin:
¡No vayas ¡ (murmurando tras ellas)
Aluin:(espíritu)
Márchate de este círculo de navajas. ¡Mujer escucha¡ ¡Escucha¡
( Ella se detiene ,pero no sabe de donde viene ese rumor )

Elis: ( Para si misma , confusa )
Día extraño este. Mi monotonía alterada. ¡Visitantes¡ ¡Voces¡ Todos extranjeros a este silencio mío. ¡Por qué¡ ¡Por qué¡
( Se encuentra con su marido , rotundamente eleva su voz)
Jasón:
¿Quién ha estado hoy aquí mujer?
Aluin:
Dile tu hermano. Dile tu amiga. Y los demás ni lo menciones.
Elis:
Mi hermano y Lois. Nadie más marido mío.
Jasón:(Jasón se altera , su inclemencia con Elis es bocanada demencial demostrada en sus gritos)
Dos miserables. ¡Que se creen¡ Por qué derivan en mi fuego cuando yo no estoy(alterado). Cuando yo no soy oscilar de sus rostros. ¡A mi tu no me engañas¡ No te creo. Ellos no han estado aquí percibo cierto olor que me hace creer que son otros.
a sus rostros .
Adoin:
¡ Márchate ¡ ¡Se enfurece¡ Es bestia de los celos, quiere internarte entre sus arenas movedizas.
( el teléfono suena , y ella va hacía él )
Aluin:
Vete
Elis:
¿ Quien es ¿

duam.
Soy yo Duam. ¡ Espérame ¡
Elis:
Ahora no puedo atenderte.
( Jasón se aproxima a ella , violento y se lo arranca de su mano)
Jasón:
¡Quien era ¡ Es inusual una llamada a estas horas. ¡Quien era, mujer¡(grita más el) Tus ojillos mentirosos señalan amistad, el abrigo de tu felicidad.
Elis :
¡ No es cierto ¡ Sólo eres acoplar de los celos, del amor obsesionado que quiere apoderarse de todo mi ser. Tu mente lunática te hace creer cosas que no son ciertas.
Adoin:( esa especie de espíritu invisible no deja de merodearla)
¡Llega tú final¡ Un final entre brumas y serenidad. Te espera un pacífico encuentro en el cáliz de nuestro aroma. Serás el deslucir sobre esas sangrantes amarras atracando en la libertad deseada.
Alin:
¡Otra vez el dolor¡ Ese amago de tus fuerzas. Esa brutal colisión. ¡Navajas sobre tu tez¡ ¡Otra vez el llanto¡ Pantanos te surcan pero después…Después volaras. Volaras por el paraje del solaz aventura.
Elis :
¡Que dices ¡ ¡ Que haces ¡ ( grita desesperadamente ella )
voz:
El invade su piel. ¡Savia carmín¡ Redoblar de cruces. Corriente de desolación. Sórdido ajar de sus ojos. Mugre barca de sus bruces con ese forraje de nudillos y el inexistente auxilio del cielo.
Jasón:
¡Tu¡ ¡Tu yegua del engaño¡ Manos de amantes. Túneles de cobertizos. Eres solo una puta. Frígida a mi tacto. Solo para otros. Para otros es tu sexo. ¡Puta¡ ¡No me deseas¡ ¡No me quieres¡ Solo, el dinero de mi sudor que viste esta casa.
Elis:(Ella llora desconsolada)
¡No ¡ ¡ no ¡ Eres fiera incontrolable. Tus pensamientos te estafan. Tus calumnias me defraudan y mi cuerpo es vereda de sangre. ¡Basta¡ ¡Basta ya¡

Voz:
El bate con su entereza. Horizonte umbrío el de su cuerpo sin el suavizar de la fuerza. ¡Telúrica palidez¡ ¡Desplomada esperanza¡ En el gemir de una laguna de zozobras desgarrando su corazón herido. ¡Arrastrándose¡ ¡Arrastrándose como planta rastrera pisoteada. Después la deja. La deja en el ocaso de su vida, en la fisura de sus sueños. Se desangra. ¡Se desangra¡ ¡La detesta¡ ¡Arremete contra ella¡ Embistiéndose con toda su potencia descomunal en las ansias de hacer cenizas todo su ser.

Jasón:
(Airado, Alocado)
¡ Arderá todo ¡ Tus libros. Tus perfumes. Tus trajes. Todo lo que hay en ti en mi.
Aluin:
¡No ¡ No provoques la lengua del diablo. Ese cuerno envenenado de lodos. ¡Aléjate¡ Aléjate que el no posee equilibrio, que no quiere la dulzura de tus labios.
Elis . (Para si, moribunda, acabada)
Otra vez me hablas. ¡Qué será¡ ¡Qué será¡ Será cordura o locura de este final donde sus manos no más que son tumbas, cipreses erupcionando estacas sobre mi vida.
Jasón:
¡Qué te ocurre¡ ¡Qué te ocurre¡ No más que comedía escupen tus labios.
Elis : ( al marido )
¿Por qué dices eso? ¡Cálmate¡
Jasón: ( Irritado , brutal como si fuera hijo de la ultratumba )
Tus notas. Tus recuerdos y tú serán llamas. Tú calidez es sólo nido de ortigas que me enajena cuando respiro. ¡Sabes a otro¡ ¡A otro¡ Es imperdonable. Eres una maldita…
Adoin :
Déjalo. No contestes. Sólo es una bestia casada con la violencia y la ofuscación a tu ser.
Elis: ( El la sigue castigando. No se detiene)
¡Como no contestar!¡Estación tras estación solo hay primaveras carbonizadas. Solo otoños que se disecan en mis lágrimas. Inviernos de ventanas abiertas para mi helar. ¡Míralas¡¡Míralas¡ Me desangro, fosas de cuervos de rodean(llora al aire que le rodea)
(Él ahora se aparta de las palabras de ella buscando algo. Algo con que prender sus cosas.)
Sólo has eclosionado mi desangrar( solloza al aire que la rodea.) ¿Por qué? ¿Por qué?

Aluin:
No es amor. El amor solo de riendas de rejas atrapando tu libertad. Mentiroso de tus penas en el silencio. ¡No es amor¡ Solo tortura. Una tortura que carcome tu sentido. Pero prepárate ya llega tú despertar. ¡Tú despertar¡
Jasón:(hacía ella)
Mira como todo arde. Como se chamusca como tu amor, como tu fidelidad. ¡Maldita hipocresía¡

Elis:(Llora)
¡No ¡ ¡No ¡¡Toda mi vida¡
( se arrastra por el suelo)

Jasón:
¡ Fuera de aquí ¡ ¡Fuera de mi¡

Voz:
¡ Desastre¡¡Gritos¡¡Llantos de su cuerpo marchito sometido a una avalancha de termitas¡ ¡Puerta que se abre ¡¡Puerta que se cierra ¡ Vomitándola como flor deshojada en la destemplada noche de su hogar.
Elis :
¡Estrellas turbias, ayudadme¡ Luna, ¡no me mires tan derrumbada¡ Luna, ¡no me mires tan amortajada¡(pausa y mira al suelo) Mis pasos no son veraces al fluir de tu viento en esta estación del abismo.(Pausa, tras sus espaldas siente algo. Ella acabada, desfallecida) ¿Qué es lo que me zarandea? ¡Dejadme¡ ¡Dejadme ser tragada por la tierra por ser mal querida¡ ¡Por ser mujer de acantilados¡
Aluim:(dulcemente)
Soy yo. Tu ala. Tu brújula. Tu amor.
Adoim:
Soy yo. Tu nombre. Tu destino. Tu solaz.

Voz:
Dos almas. Ahora corpórea visión de ella. Ella aferrada a su dolor. Sus ojos muestran rosas blancas. Se deja dormir por sus caricias.

Acto II:

(Otro paraje, un paraje donde el llanto se convierte en felicidad . Una pradera manantial de floresta y arboledas, con un arco iris refulgente)

Voz :
Acaricia la tierra. Tierras nuevas tras ser ahogado zafiro de tus sueños. Enterrados están ya. Enterrados donde la vivencia del ayer no será más desdicha, calamidades. Ahora, solo balada de ramas con las notas de un viento que pasa desmemoriándote de tus heridas. Solo el vacilante trotar de una hoguera que dará empuje a tu persona. Solo el roce de pétalos pigmentados con la salvaje esencia del arco iris, donde el beso de la refrescante hierba mece esas penurias para la despedida. ¡Adiós ayer asesino¡ ¡ Hola mañana esperanzadora¡

Elis:
(Ella despierta con esa desorientación fugaz . No sabe donde se halla . ¿Como es posible un cambio de lugar semejante ¿ )
¡¿ Donde estoy? ¡

Deida:.
Levanta y veras. Mujer de lirios. Salobres arpas. ¡Admira como danzan en el corear de tu ánimo¡

Voz:
Siente la música a la vez la cordial brisa hilando sus caballos en volandas con el ritmo de unos juncos.

Elis:(Sin saber porque danza con Deida)
Bailo. ¿Cómo es posible? En mi hay recuerdos sobre tu voz. No se donde pero me suena. Sí, ahora recuerdo. Antes de ser invadida por pantanos con su tatuar de témpanos de hielo.¡Mujer de invierno¡ Lava ascendente desde abisales mundos hasta la esperanza. ¿Quién eres?
Deida:
Pequeña amiga antes tu eras azote de fieras, de un rufián sin escrúpulos, lamento de los océanos. Ahora tus heridas irán sanando en el atemperar de tu crecimiento. ¡Crece¡¡ Qué crezca tu espíritu¡

Elis:
Aun eres imagen entre mis recuerdos. Pero dime mujer anciana. ¿Dónde estoy? Qué es esta danza surcando mi corazón. Donde están las brasas que abarcaban mi sombra como hojarasca por la mano bestial, aberrante.
( Deida no contesta , sólo es danza con Elis como si de títeres se tratase con la delicada brisa )

Elis: ( Duda de lo que esta ocurriendo pero se siente tranquila)
Ya no contestas pero me siento bien. Solo quiero llorar y llorar.
Norma :
( Deida en un momento de oír otra voz desaparece )
Pues llora mujer. Sabías que el llanto fecunda hiedras de multicolor para trepar un nuevo ser como inexorable escudo a la vida.
Voz:
Como rebusca la adorable Elis por esos majestuosos alrededores.
Elis :
¿ Donde estás ¿
( Suena una flauta en la pausa de la danza y en su rebuscar )
Norma:
Bajo el almendro ¡ Vírate mujer ¡
Norma :
¡Soy Norma ¡( Se acerca a ella y comienza una melodías de arpas y violines )
Te esperaba como a tantas otras Mujer de invierno para con esta melodía curar todos esos pozos de tu alma. ¡Qué grácil son tus manos ¡( coge sus manos y las acaricia )Tan livianas. Tan frágiles. Plumaje de golondrinas huido de cazadores.
Elis :
¿Dónde estoy?
Norma :
En un lugar lejano donde los glaciares son hermanos de la lava, donde las cenizas son piel boreal de la buenaventura.
( Norma imprevisiblemente desaparece de las manos de Elis)
Voz:
Norma se evade y ella es cadenas más áridas. Su cuerpo otra vez es nítida pureza de manantiales. Mientras de entre la maleza es relieve otra afrodisíaca alma anidando su ala sobre la mano de ella.
Daus :
Ven conmigo mujer.( Daus es mujer y alarga su mano a Elis )
Elis:
¿A donde vamos?
Coro de aves : ( revoloteando sobre ella)
Otra más en el paraje de los desecados renaciendo sus ríos con el loar de sus protectores. Ellas también han sido zanjar de sus huellas(pausa) ¡Calla mujer y síguela¡ (a Elis) Que su senda es clave del renacer.
Elis :
( las aves se acercan a Elis y le van quitando todos esos ropajes ensangrentados y sucios de recuerdos)
¿ Qué hacéis?¡Me helaré ¡
Daus:
No por qué yo soy esa caracola que te resguarda del invierno.
Coro de aves :
Déjate abrazar sin esos arpones de tu ayer. Sin ese temor de la espadas. Solo es amistad, transmitir cálido por ese jardín de su hoguera.
Elis :( más animada, más reconfortada)
Ya siento el vigor por estas venas mías por este sedoso cariño. Reanima mi marmóreo cuerpo. ¡Otra vez¡ ¡Otra vez cuerpo de mujer¡ ¡Vitalidad longeva¡ Pero desapareces.(otra vez desilusionada) ¿Por qué? La noche llega y se eleva el conjuro de la soledad y el silencio.
Coro de aves :
¡Desaparece¡ Desaparece porque tu has de ser tronco anillando el deseo. Ahora has nacido y has de crecer de nuevo.
Elis :
¡Pero no me dejéis sola¡ ( la oscuridad lo envuelve )

Coro de aves:
¡No estás sola! Estás con la arboleda pensativa. Estás con las flores de elixires. Estás con nosotras. Estás con tu ser.
( Elis se arrodilla en el suelo,, comenzando a acariciar aquella tierra entonces de ella brota agua )

Elis:
Oh, ¿esto que es? ¡Mis manos en su tierna caricia a esta tierra engendra los minerales de las profundidades¡


Druin :(aparece detrás de ella)
Son tus sueños
Elis :(Asombrada)
¿ Es brujería acaso ¿

( Druin se acerca , con sus manos formando cuencos Elis no le pregunta quien es .)
Druin:
Es tu nobleza. El recóndito sueño transferido a esta tierra. Emerger como el alba que nos escucha tras el letargo.
Coro de aves:
Sus cuencos son la savia regia donde reina el amor. Son el principio de tu crepúsculo. ¡Bebe de él¡
Elis:
¡Beber de ti ¡ Y si tus manos son ofuscar de mi aurora.
Druin :
Si no tomas el canto de mi corazón perecerá ante la desconfianza. Sólo seré este musgo que pisas.
Elis :
En tus pupilas se genera la plateada como manar maravilloso del amor. Crecida de sempiternas primaveras como clave de la delicadeza.¡ Me enamoras ¡ Sin saber el por qué otra vez aurora del amor.

Druin:
( Druin se levanta desapareciendo de Elis y transformándose en mujer )
Soy parte de ti como mujer desalentada y destruida que ahora vuelve a brotar en las inmensas mareas de la vida, de la sonrisa. El tiempo se escabulle y yo debo irme en el invierno nos veremos.
( Desaparece , y elis sola otra vez)
Elis :(Elis grita , pero nada más que convoca la nada )
¡No! No me dejes sola (pausa). Otra vez sola con este lecho de floresta y ganas de expandir mi llanto sobre la desnudez de mi cuerpo. Y solo ganas de llorar sin saber por qué. ¡Quizás será la alegría¡ Sí, lloro de alegría sobre esta tierra donde mis pies son alas de manantiales.

Voz:
Cae una lágrima semilla de una flor. ¡Candentes flores edificándose del agua que corre por su tez¡ ¡Fecundidad de la libertad¡
Elis.
¡ Oh! Fértil es mi llanto como el eterno universo donde los astros explosionan la vida como hijos de la fortuna.
Coro aves:(otra vez se acercan a ella)
Cuenta las estrellas fugaces mujer. Ellas son solidarias con los sueños como nuestros ancestros dictaron.
Elis:
Otra vez lágrimas brotando por mi serpenteante cuerpo pero ahora todo es yermo. ¿Por qué? ¿Por qué? Soy ahora ajena al verdor, del fluir de dorados arroyuelos. ¿Por qué?

Aves coro:
¡Por lo amargo que son tus llantos a veces¡ Ahuyéntalos y el manantial de la alegría volverá. Aun convives con las penas de esas tragedias del ayer. Del ayer…
Elis:
Ya entiendo. ¡Mirar una estrella fugaz!, seña de vuestro consejo. ¡La cuento¡ ¡La cuento¡ ¡La admiro¡ ¡Que belleza deja su silueta de bengala¡ ¡Parece caer sobre la tierra¡(emocionada ella) ¡Oh la belleza¡
Aves:
Cierra tus ojos hasta el esplendor del después y como prodigiosos magas verás el don de sus estelas (pausa) Abre los ojos mujer de invierno. ¡Abrélos¡
Elis:
Oh, erupcionan frutales. Doradas espigas como brindis reluciente del sueño, como fruta aromática apasionante para el devenir de nuevas jornadas.
Aves :
¡Toma de ellos ¡
Elis :
(alarga su mano y toma la fruta)
Exquisita como la beldad de la plateada que ahora fugazmente visita estos montes. Siempre tan radiantes. Siempre asesorados por el ritmo de los sueños. ¿Por qué nieva?(deja de coger frutos) No quiero helarme. Esto es imprevisible a mi calma, a mi serenidad. Polvo blanco ahora sobre mis palmas. Es tan blando, tan delicado que no siento frío aunque con su manto cubra esta tierra. Es reflejo de una cárcel del ayer donde yo era seducida por atardeceres, por estaciones sin compasión. Ahora la contemplo y mi rostro es imagen pincelada de beldad, soy mujer ante ella. Escudo a los puñales, congelar a las punzadas con ese halo azul de la esperanza, de la libertad. De la libertad y esperanza. De la esperanza y la libertad. Mi norte parece llegar, despertará la plateada y yo con ella. Serena, silenciosa, veraz, vertical.

Voz:
(suena una laud )
Pasan los días con ese remoto silencio entre sus alas. Entre las espumas de sus labios es radiante constelación de rosas, de amapolas selváticas, de leña candente. Todo ofrendas de las almas invisibles en su encuentro con la vida. ¡Sola¡ Sólo con un alba de pinzones, sólo con ese corazón de pasiones. ¡Sola¡ Con el letargo de las palabras. Sólo sus manos hablando con la tierra, solo sus ojos acariciando la naturaleza.
Coro de aves:(llaman a la puerta)
Despierta mujer que el amante te aguarda como vigía eterno hasta que los salones rojos de los cipreses sea rumor de vuestra despedida.

Elis: (abre la puerta ante aquella tonada )
Tú. Despojas esta insonoridad con la venida del viento norte. Te esperaba entre mis calladas sábanas. Deseo la verdad de tus labios los cuales desprenden cierto calor de ser amante de invierno.
Druin:
Si , soy yo. Parte de ti. Parte de tus deseos. Esa nostalgia que vuela entre tus sueños. Ese jinete de tus nocturnos de soledades hasta muerte de la pena. Ahora, todo ha acabado. Otra vez eres mujer, mujer que resucita tras la desesperanza, tras las desilusiones y el golpe cruel del destino. Si, soy yo. Parte de ti. Parte de tu alma. Océano pulso de los lirios de esa madriguera donde tus labios se recostarán. ¡Amante eviterno de tu belleza¡ Si , soy yo. Parte de ti. Que solo esperaba el abolir de tus tormentos, el renacer de esas cimas de júbilo donde puentes de álamos dan paso a nuestro amor.
Elis :
Pasa, fuera hace frío. Magnetizas mis ojos ensimismadas en tus perlas sobre mi pecho.
Amante de la espera fui y ahora tras ser mujer de invierno, tras ser hogueras de costas indignas soy pureza del amor. Mirada de tu mirada. Con el cuerpo a cuerpo en este vergel vallado a los quebrantos. ¡Morir de amor¡ ¡Ataúdes son ya los golpes¡ ¡Olvido el grito¡
voz:
Los amantes se aman en el fervor de sus velas con la luna como vigía y el vapor de las flores mientras una melodía es abrigar de sus cuerpos.

Canción de fondo :
Mujer de invierno.
Salones de rotas rosas,
Aromas perdidos al calor,
Rincón del naufragio.
Entretanto las esperanzas
Son aun ardiente al beso de la pena.
¡Baja por acantilados!
¡Escala por las auroras¡
¡Desnuda sus tristezas!
Es ajena al llanto ,
De un llanto
Ahora lejano e insonoro.
Mujer de invierno.
¡Amor inacabado ¡
¡Desierto en sus alas ¡
Ya ama a la vida
Ya ama al sol
¡Baja por acantilados ¡
¡Desnuda sus tristezas ¡
Es ajena a los llantos,
De un llanto ahora
Lejano e insonoro.

FIN
febrero 2011

jueves, febrero 10, 2011

El río(relato)

Existió una vez un pueblo, un pueblo donde la frondosa odisea de sus montes era esplendor al observar fluir su río. Un río que daba esbeltez a las siembras. Siembras siempre coloreadas por los rayos solares por un verdor y un amarillento resplandeciente. Gracias a ellas sus vidas eran proliferas, rasgueando felicidad en cada uno de ellos. Hay que ver aquel río que daba sombra a todo el pueblo. Con su serpentear maravilloso, con sus doradas aguas cuando el ocaso era anuncio, con sus claras aguas cuando el sol era bandera de la bóveda celeste, de serenas aguas cuando algún que otro lugareño iba a remojarse o beber un poco de él. Hay que ver ese río sonriente en las primeras horas, en la fresca, cuando todos iban a recolectar, a sembrar, al mercado a dejar la mercancía o regar sus campos. La verdad que la vida en ese lugar era un placer, el placer de una cotidianeidad vinculada entre montañas, apartados del mundanal ruido, de las prisas. Pero, llego un día. Un día inesperado, un día que se transformo en muchos días en un sequía asesina. El río comenzó a secarse, a destellar un tormento que derivo a los campos sembrados, a los árboles, a todo el follaje allí existente incluso, a las gentes de ese pueblo. Todo se fue secando de tal manera que aquello parecía un campo de muerte, silencio y desolación. Ellos, necesitaban de su trinar diario, de su canto colosal a la naturaleza, de su amor por las tierras. Por ello, una jornada que era más precaria que otras, todo el pueblo se reunió junto al río. Comenzaron a rogarle, a suplicarle el por qué, el por qué de todo esto. No hallaron respuesta solo un silencio atroz peinando sus campos con un olvido de la frondosidad. Entonces, decidieron cavar. Cavar en el río una especie de túnel para así ser parte de él. Querían morir junto al río ya que era el único que les ofrecía ilusión y esperanza. Todo el pueblo se puso en marcha con sus piquetas y sus palas. El río al sentirse tan amado les habló:
“ Gracias amigos míos. Gracias por cavar vuestra tumba dentro de mí. Yo no quiero ser fosa común de vuestras vidas. Queréis morir conmigo pero, yo, no he muerto aún. Aún soy sol de vuestro fruto. Aún soy vena de de vuestra siembra. Cuando la luna llegue ya veréis. Ya veréis como mí, de mi corazón, surgirá de nuevo el agua que necesitáis para sobrevivir. Seré brío portentoso para vuestros campos. ¡No os enterréis¡ ¡Esperar¡ Esperar el despertar de la luna”
Al escuchar las profundas palabras del río dejaron de cavar. Sin embargo, los días pasaban y nada de nada, estaban desesperados y no eran crédulos a las palabras del río. No sabían como afrontar esa perdida en sus vidas y querían morir junto a él. Se introdujeron en ese túnel cavado sin nada y se dejaron que el hambre, el frío, la sed los atacara cruelmente. Nadie decía nada. Todo era un silencio demoledor. Pero, llego ese día. Un día inesperado porque ya no sabían si era de día o de noche en aquella gruta cavada por ellos mismos. De las paredes comenzó a surgir como un líquido marrón. Ello hizo que se despertarán de ese letargo inclinado a la muerte. ¡Parecía un milagro¡. Ya casi sin fuerzas uno por uno fue saliendo de aquel lugar llevándose una sorpresa, estaba lloviendo. Una luz de ánimo se formó en sus ojos, en sus cuerpos. Era tanta la felicidad por aquel retorno a la vida que a partir de ese día, cuando había luna llena, le hacían una ofrenda al río.

jueves, enero 14, 2010

El jinete...(relato)

Entre montañas tiznadas de blanco mientras el sol en su renacer da cierto tono malva-azul al firmamento. Entre árboles de negro cuyos movimientos de ramas se asimila al rumor de voces por allí avanza él. Con su frente sudorosa, con sus manos en un ir hacia delante y atrás al compás de su pasos apresurados, con su tez pálida como la luna que ya se iba. Camina con el corazón compungido, como si una estaca que viaje a la velocidad de la luz se le hubiera enclavado en el pecho. Está aterrorizado, asustado por ese movimiento provocado por el viento en los árboles. Se dirige a una cabaña. De esas cabañas de madera para los excursionistas que en la noche los ha cogido. Está desorientado, desbordado de un miedo feroz porque no la encuentra. Lleva toda la noche buscándola y ahora mismo va a amanecer. Sus ropas húmedas le hacen temblar, eclipsarse más y más en la dirección que ha de tomar. Ruidos, susurros, el viento son sus enemigos. En el bosque no hay nadie pero él tiene la impresión de estar vigilado por miles de ojos. La angustia lo carcome hasta sus sentidos y desespera. Son horas y horas de soledad. De repente escucha el trotar de unos caballos que se aproximan a él. Se detiene y espera que llegue. Seguro que será algún guarda o un excursionista que temprano está dando una ronda, piensa él. El trote se intensifica, hace temblar el suelo como si fuera a sacudirlo un terremoto del cual emanará sangre, mucha sangre. Cuando observa la silueta que está frente a el se desploma. Sí, es un caballo. Un caballo negro con cabeza de serpiente y montado por un cuervo con forma humana que aporta una espada en uno de sus brazos. En el ocaso de sus ser su pavor y fatiga le hace abrir los ojos y se fija en esa figura espantosa como salida de un cuento de terror.
- Ha llegado tu hora amigo- le dice el jinete que lo mira fijamente
El se arrastra por el suelo, quiere huir.
-No huyas. Ha llegado tu hora querido amigo. Ya no puedes más. Tu vitalidad ha sido absorbida por este bosque. No ves como comienza a resplandecer. Tu hora está aquí. Yo soy la muerte y vengo a llevarte.
-No. No puede ser-comienza a tocarse-Me levantaré y saldré de esta amarga pesadilla. Desaparece. Desaparece alucinación cruel.
- No soy una alucinación. No es que tu mente esté enajenada. Nada por el estilo. Es que ha llegado tu hora querido amigo. Descansa en paz.
De la otra mano levanta una cruz y en baja voz suelta una especie de oración.
El lo mira. La respiración parece que le falla y escupe sangre por la boca. Ya no se puede mover, una nube se deposita sobre sus ojos hasta fallecer.

domingo, diciembre 13, 2009

El cementerio...(relato)

Llamas se enciende en el firmamento donde las estrellas dibujan el designio de los corazones. Las olas en su libertad se afligen y empiezan a estallar contra rocas de nubes perfilando rostros extraños. La tarde cae. Cae como telón de orquídeas en el paraíso donde las máscaras son vigía de los ritos funerarios cuando el ser se va. Una lluvia enrarecida se queja de su hambre, hambre de campos verdes y sanos. El pueblo ya a estas horas se halla sordo al derrumbe del sol y la edificación de la luna. Solo hay silencio. Un silencio que no más lo rompe algún flacucho perro y los grillos. Es cuando ella sale. Si, espera el resguardar de todos los vecinos y desde la ladera más alta baja con su báculo nacido de la luna llena y el fuego al pueblo. Entonces, sin ton ni son, las campanas comienzan a tocar. Alguien se acerca. Alguien que no es aceptado por el pueblo. Es noche de difuntos y ella con su melena canosa y su rostro arrugado por el sol desciende al pueblo. Se dirige al cementerio y allí, entre muertos, se arrodilla. De su grave voz surge una especie de oración en la que maldice a todos sus vecinos y ruega porque su soledad sea huída en los años que le queda de vida. Los difuntos allí presentes la escuchan y se elevan de sus fosas rodeándola. “Ven”, le dicen una y otra vez. Ella rabiando por esa respuesta escupe. “Maldito seáis. Nunca descansaréis como los holgazanes de este pueblo. Dejadme en paz. Ya vuelvo a mi nido”, grita ella.
Intenta huir del camposanto. Pero de inmediato se ve inundada por cadáveres en descomposición que la agarran y la tiran al suelo. Rasgan toda su ropa hasta dejarla completamente desnuda, desnutrida ante el frío otoñal. La entierran en vida. Ella lucha y lucha pero es imposible ante la fuerza brutal de esos muertos. En el pueblo se escuchan ecos, huesos que se rompen, chillidos descomunales. Nadie abre ventanas ni puertas. Llega el crepúsculo, es hora de levantar. Las gentes regresan a sus faenas incluyendo sepulturero. Cuando llega al cementerio ve sus puertas abiertas. Entra y asombrado ante sus ojos en las tumbas hay cientos de cuervos muertos.

martes, diciembre 08, 2009

El invierno rojo...(relato)


EL INVIERNO ROJO
No cesaba de llover, esas gotas corrosivas que certificaban la infertilidad de los árboles y la oscuridad de los peces. Peces que posaban en las orillas de los ríos con su esqueleto gravitando como vagabundos desheredados al impulso de la vida. Las tierras también se semejaban a ellos, tierras que se hallaban más allá de las corrientes marinas, desoladas por el defraude a la atmósfera que los envolvía.
No se observaba ningún árbol por aquel entorno, sólo , a millas y millas de distancias algunos deshojados, con el alarido intenso de lo yerma que era su savia, con el sufrimiento a galope por no sentir ningún ave posar en sus frágiles ramas. Solamente de vez en cuando una bandada de estorninos, de plumajes desvanecidos, era bodas de esa bóveda: turbia, pesada, agobiante , sin el esplendor de una luna reluciente y satinada de su enigma, sino el agolpar tirano de una oscuridad inmensa en su reflejo, en su espejo para aquellos que deseaban danzar su alma bajo su son, como el océano : enrarecido , distante de cualquier movimiento de seres vivos , inanimado, sólo mostrando lo bravo de su carácter cuando la marea cambia su curso y es furia de radiantes espumas blancas contra las rocas . ¡Las rocas¡ prisioneras de ese mundo hostil, asqueadas de ser servidumbre a la soledad que para el resto de sus vidas estaban condenadas .

Sólo un ser, un humano gravitaba por esas afiladas deformidades. Un único habitante en esa tierra de la nada y lo desahuciado de sus mares en el destino fiel a los presagios que se señalaban en el pasado. ¡Nadie escucho¡ Todos éramos inmutables a ese designio infernal que abrasaría a este planeta azul. Este, que con su variopinto mestizaje de diversidad llegó sin duda al cáncer y a una anacromática secuela en su faz y atmósfera.
Aquel ser que ambulaba por esos retorcidos y melancólicos paisajes era también tatuaje del sufrimiento. Sobre su espalda llevaba años y años de soledad. Contemplando en su memoria el signo de horror de sus amigos, bañándose de latigazos de vergüenza por ser cara a cara a ese mundo demolido. Su cuerpo se hallaba tembloroso al sentirse inválido para deshacerse de esa tortura que sus pies cansados tenían que pisar. Sin ese estado de éxtasis magnífico como si hiciera el amor al tumbarse sobre la hierba. ¿Dónde estaba el verdor ¿ Todo había desaparecido, fenecido bajo ese garfio maloliente y veneno del hombre. Ya no más cementerios de elefantes. Ya no más cementerios de ballenas. Todo era ahora una fosa común.
- Que extraño- sollozaba terriblemente- No siento el cuchicheo agudo pero glorificante de las gaviotas. Todo es penumbra. Todo es una esfera inerte donde la supervivencia ha culminado en moribundas y rancias huellas. Me hallo solo. Solo y esta yerma tierra. Cansado por no avistar ni el vuelo, ni el sonido de algún ser paralelo a esta vida mía.
El anciano continuaba con su errar nauseabundo. Con sus vestimentas aún más desgarradas. Con la desesperación penetrando por sus doloridos huesos cuanto más la realidad chocaba en sus pupilas.
- ¡Universo¡¡Universo¡ Cosmos que envuelve este minúsculo planeta. Si me escuchas, dame fuerzas para continuar. Dame ese aliento cómplice de la vitalidad para tener esperanza en un nuevo mundo, un nuevo florecer. Un nuevo mundo donde esta atmósfera asfixiante no me oprima. Donde esta tierra, donde mi rastro borrado, el viento vuelva a tomar esa belleza del ayer. ¿¡ Por qué¡? Por qué siento el alarido insoportable de las ramas. ¿¡Por qué¡? Por qué siento un átono suspiro de las aves. ¿¡Por qué¡? Por qué siento el desangrar imparable de los montes. ¿¡Por qué¡? Por qué siento la derrota del ser humano. ¡Qué inconscientes hemos sido ¡ Crecer en unos niveles desproporcionado y desmesurados de espaldas a nuestra madre naturaleza . Mira ahora este mundo, envuelto en miseria se halla. Como un vagabundo de memoria eclipsada por las brasas creadas en el pasado.
El anciano gravitaba en una distorsión de su razón. Gritaba, se remordía, se atribuía a él mismo toda la culpa como único superviviente del quejumbroso planeta. No dejaba de oscultarse, quería sentir sus piernas, sus muslos, su pecho, sus manos en ya su desorientado vagar. Le acosaba un insomnio aterrador, cada día que pasaba las pesadillas y el delirio era vigía que lo acongojaba más y más. Con reductos de floresta viva donde no la había, esos espejismos que por inercia se apodera en la sed y la soledad. Experimentaba un polvo marmóreo en sus piernas en cada paso estremecedor. La sentía, sentía su llanto agónico y su súbito cansancio. Pero en el se ramificaba una esperanza, una esperanza que se articulaba en sus pensamientos “Ojala renaciera un nuevo arco iris donde sus tonos pálidos fueran todo ese matiz colorido de la vida y la esperanza “¡La vida ¡ Sí, la vida , deseaba con todo su esfuerzo como logro de su descanso que brotará otra vez, que erupcionara en multicolor como tersa belleza desborrando ese luto .
Su suplica era un deseo ferviente que iba de sol a sol, un sol ceniciento y furioso. No quería esa vida desterrada de una mano semejante con el extermino de los seres que fluían en sus arroyuelos. Quería el aliento de la diversidad ya vagando por los campos de los moribundos, el sabor de las cristalinas aguas ahora insalubres, el vigor danzando sobre la faz de la tierra ahora con un agudo cimbrar por ser camposanto, el sabor de las hojas naciendo de una rama con ese verde esplendoroso, el sabor de las mariposas aboliendo ese inanimado paisaje de la tierra. ¡El quería ¡ Y esa fuerza culminante era objetivo que se aunaba a un rompeolas que estalla en un rayo de luz de esperanza. Aunque su cuerpo y espíritu cadavérico no fuera más que ya manjar de buitres. Sí, buitres, volando en círculos como si fuera un carrusel a ras de sus heridas abiertas.
Entonces, cayó al suelo de rodillas, con su gesto cabizbajo, con sus sentimientos en la vereda del llanto. Sólo, era zozobra de un cuerpo en los mismísimos huesos. Ya sin rogativas, ya sin el impulso ascendiente de sus anhelos. Callado, insonoro, sólo la sórdida bocanada de una brisa atrayéndolo a la muerte. Vencido ya. Con su último hálito. De repente, un especie de agujero comenzó a inundar esa bóveda azufrada, a la vez, a su lado, una pardela se poso. Lo rodeo hasta detenerse delante de él como signo de que le esperaba un largo viaje, como signo que le esperaba un cambio, como signo de que las enfermedades que espantaban a esa tierra iban a ser extinguidas con el coraje y los deseos que él había cimentado en sus pensamientos. De ahí, un relumbrar amarillento cubrió el cielo, acompañado de una especie de explotación y un seísmo proveniente de las entrañas de esa esfera hizo presencia de unos instantes. Pero, de nuevo, la oscuridad se hizo y de ese agujero negruzco que se dibujaba comenzó a emanar pétalos de rosa. Pétalos que iban impregnando todo aquella esfera terráquea enrarecida y sepultada. A medida que se posaban sobre la superficie esta se iba agrietando y de ahí se fecundaron ríos con gran corpulencia donde retozaban peces ; árboles de un majestuoso tamaño ; flores silvestres de un bruñido colorido ; aves que iban tomando la gama de esa cúpula que envolvía al globo terrestre ; toda una proclamación sorprendente de luz y color inaudita.
Esa convulsión extraordinaria como especie de una nueva creación era hechizo que lo ensimismaba ¡Vigilante del nacimiento de una nueva vida. ¡ Se sentía grande , gigantesco ,con un impulso acérrimo de llorar de alegría. Quería acoplarse a la naturaleza. ¡Por qué no ¡ Sentir ese brebaje vital de la tierra corretear por sus arterias, sentir la transparencias de las arboledas que iban atrapando todo ese ahorcado paisaje. Y, así fue, así fue como formo parte del aire, parte de la tierra, parte del océano en una mutación de ser pájaro. ¡Por qué no¡ Como hombre se sentía sólo en ese ajado ayer . Un ayer que ahora caía al vacío, se ahuyentaba con el flujo prolijo de la naturaleza, y él, enlazado a ella. Dejar pasar el viento a través de su multicolorido plumaje y ser caída libre ante las escarpadas montañas para después transformarse en su llegada al océano en estrella que surca por los arrecifes ulteriores de haber perdido ese blanco mortal.