En horizontal, avistamiento de la
reconditez de la luna blanca…muy blanca. Sinuosa embarco bajo las estelas de
las sombras de un nocturno que se desdobla ante los espejos quebrados de las lágrimas.
Emerjo en la duda y soy golondrina revoltosa en busca de la ventura de los ecos
del silencio. Silencio. Sí, invertida con la condición llameante de mis
emociones, de sensaciones que adulan al espíritu, libre…muy libre. La musicalidad
de mis versos se pierde en las cuevas de una cumbre donde la luna blanca…muy
blanca me ampara bajo su halo nítido de sensatez, de verticalidad. Y vuelo,
vuelo en el vacío hasta ser tragada por los calmos oleajes de una marea
cristalina, lúcida, secuencia de la existencia. Soy yo, en horizontal y una
luna blanca…muy blanca.
Este blog esta bajo los derecho de autor para cualquier información laguna198@hotmail.com Lo escrito son ideas primigenias que después se han corregir y alterar.
miércoles, junio 19, 2019
sábado, junio 15, 2019
Miraba la luna....
Miraba la luna, mujer de
incrédulos ojos a la par que su espíritu la envolvía en una danza a cada
estrella fugaz esfumada. Miraba la luna, un juego atento donde los corazones
rozan la armonía, la verticalidad de sus alas en el confín de un cosmos
misterioso, sibilino, nostálgico. Miraba la luna en su cuerpo pequeño y alcance
de cumbres donde el resonar de las aguilillas la emocionaban en la rotunda
noche. Miraba la luna y una calma se apoderaba de sus pensamientos, caminando
por parajes desconocidos de su conciencia. Miraba la luna y no dejaba de
mirarla vertida en vagos recuerdos transportándola a una dimensión alejada de
la realidad. Miraba la luna, el callar del nocturno la inducia a ser ella. Sí,
ella, en su atmósfera acogida a la nada. Miraba la luna y no dejaba de mirarla,
solo, sábanas blancas tendidas columpiándose con la brisa fresca, húmeda. Miraba
la luna en todo su esplendor, en toda su belleza y su danza continuaba, seguía
al ritmo de las horas lentas, de su soledad.
lunes, junio 10, 2019
Echadora de cartas...
Bochorno, ese es el hoy. Un
presente enjaulada en la humedad y el calor, un calor que me hace andar
despacio, con ralentizadas pisadas sobre un asfalto que se derrite. Mis huellas quedan plantadas y el eco del sol
me hace sacar un pañuelo de mi bolso para pasármelo por la frente. En la
esquina, la anciana de las cartas, de seguro que me apresará e intentará
adivinar mi destino mientras yo la dejo vagar en su elocuencia. Cuando acaba me tiende una rama de romero en
las manos, en tus ojos veo una luz, una claridad que será peso de tus
singladuras. Eso me dice y yo me conformo, afronto sus palabras en un reto de
incredulidad y a la vez de dudas concienzudas que se incrusta en mi mente. Sino mi camino, lento con el bochorno
impactando en mis carnes. Todo es pegajoso, hasta las sentencias efímeras de la
anciana de las cartas. Miro para detrás, ya no está pero su mirada clara persigue mis pensamientos. La echadora de cartas se ha perdido en sus
ojos hipnóticos, en sus manos arrugadas, en su frente señalada por un punto
oscuro que la lleva donde nadie la descubra. No me pregunto más, me ha echado
el destino, hoy, en mi andar despacio me ha capturada en sus redes de
clarividencias. Cuanto será verdad,
cuanto será mentira. Una cierta brisa fresca viene hacía mi y todo se vuelve
confuso ¡Su voz¡, eco meticuloso palpitando en mis sienes, en cada fotograma de
mis pisadas de vuelta a casa. No, no me asusta pero su profundidad, su gravedad
en el tono clava en mí torrentes de
duda. Emerjo en mi casa, abro la puerta, entro y me siento en el sillón del
salón. Me descalzo, me desnudo y enciendo el ventilador, lo necesito. La
anciana echadora de cartas me viene, me hechiza y yo asiento. La veo frente a
mí, bajo un cuadro por no sé quien pintado y delante de mi aparato de música.
Todo se hace extraño, yo desnuda, agotada, aquí agotada y la música comienza y
la echadora de cartas juega con su baraja incendiaria pronosticando mí. Así la
veo, es real ¡Tanto a influido sobre mi? Sí, pero no hay temor. La anciana
echadora de cartas de ojos hipnóticos, de manos arrugadas, de su frente
señalada se va…si se va en la espesura de una bruma de una atmósfera pesada,
ciega. Yo desnuda, descalza, en el sillón, escuchando música o lo que yo
considero música.
viernes, junio 07, 2019
OJOS CERRADOS
Ojos cerrados.
Conciencia despierta a los sentidos.
El descanso.
La rectitud de lo placentero
Anclado en flores del crepúsculo.
Pisadas dormidas.
Un corazón en la dejadez
De su lento ronroneo.
Ojos cerrados.
Ventanas abiertas al deseo.
Mirlos picoteando la danza
Y el rigor de la brisa calma.
¿Por qué duermes ¿
Alma baldía de la lumbre
De unos labios en su sombra.
Placentero estar
En el cimbrar de pasos acabados,
Concluidos en la cima
del vacío.
Ojos cerrados.
Sueños efímeros.
Arrastrada por la vida,
Rota sentencia de la pena.
Ojos cerrados.
Sublime, despedida
cordial
Donde todo se desvanece.
¿Por qué duermes?
Espaldas pesadas.
Y, sin embargo, dichosa.
lunes, junio 03, 2019
DUNIA SÁNCHEZ PADRÓN ©2007-2019: DIVAGACIONES DE UNA MAÑANA DE JUNIO...
DUNIA SÁNCHEZ PADRÓN ©2007-2019: DIVAGACIONES DE UNA MAÑANA DE JUNIO...: ¿He despertado? No, aun ando acurrucada en el calor de unas sábanas que extiende más allá de los sueños. Siento mi espalda fría, una...
DIVAGACIONES DE UNA MAÑANA DE JUNIO...
¿He despertado? No, aun ando
acurrucada en el calor de unas sábanas que extiende más allá de los
sueños. Siento mi espalda fría, una
gelidez que mi impone a lo largo de las estaciones. El día acecha con su
bochorno y nubes que no desafían a la lluvia. Es tal vez un día gris, un día
marrón donde se cuece la aspereza, la desgana, el desorden. Intento levantarme
y no puedo, a mi derecha, la ventana luciendo su cortina de flores arrimadas en
la quietud, a mi derecha, la ventana
animándome a bailar con este amanecer.
Escucho los pajarillos traviesos, juguetones, alegres aunque las nubes
callen. No, no quiero despertar, las
olas rompen contra las rocas, las oigo con su rugido de fortaleza de emociones
que vienen y van hasta quedarse en el vacío.
Las oigo impertinentes, impredecibles en el canto de la madre naturaleza
cuando continua en su línea espontánea, imprecisa. Soy imprecisa, no saco ganas de alzar mis
alas y se canto al compás de las olas.
El cansancio se agolpa en mi espalda fría, una gelidez que me hace encogerme en el paraje de los
sueños. Y sueño…y sueño en la vestimenta
de personas humanizadas a ras del equilibrio, de la paz de este pequeño mundo. Y sueño…y sueño con ramitas esparcidas en cada
una de las manos aleteando la
estabilidad, la voz prolongada de rosas coronando el beso, el abrazo a las
almas ausentes de fusiles, ausentes de hambre, ausentes de heridas, ausente de
cicatrices, ausentes de tortura, ausentes de la pesadez en esta esfera. Y sueño…y sueño como subimos
escaleras donde la cima nos engancha a la existencia, a la calma ¿He
despertado? No, aun ando acurrucado en los sueños fértiles ajenos a una
atmósfera yerma, infértil ¡Cómo rompen
las olas¡ su canción monótona me mece en una danza con espíritus flotantes que
ingieren luz, que ingieren energía soberana de nuestras pisadas ¿He despertado…?
domingo, junio 02, 2019
El piano
Me enfrento a
un piano, un piano que navega en el océano de las dudas. Sobre mi se recogen interrogantes que se
bifurcan hasta llegar a su curso final. El piano suena, aunque el mar roto ante
las tempestades climatológicas intenta de decirle algo…algo que se eclipsa a
medida que los años pudren su madera, su verticalidad en las batallas por unos
pocos contra la polución. El piano se atragante y emite sonidos grotescos, un
quejido en la infernal profundidad abisal que le espera. Lo observo, lo
escucho, lo siento desde aquí, de esta bahía moribunda de embarcaciones. No
quieren saber nada y lo estáticos de nuestras acciones pronuncian su adiós. Sus últimas notas lo dicen todo ¡ Ay su pena¡
Un estremecimiento se enclava en mis entrañas mientras lo observo, lo escucho,
lo siento en su naufragio ¿¡Qué dices¡? ¡Qué mal alumbra este cuerpo de sal ,
de agua, de caracolas y algas¡ Silencio, solo es un piano, un piano que viaja a
la nada con su música melancólica, marmórea hasta el final de nuestros días.
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