lunes, diciembre 29, 2025

HABITACIÓN CERO (NARRATIVA) 36

 

36

El taxista va con la lentitud de estos días, el tráfico se hace desesperante para él. Habla para el mismo como si eso condujera a un exorcismo de esta ciudad capultada en autos y más auto. Llegamos a zona del instituto forense, me bajo antes, paso por una ermita, una ermita creada después de la conquista de las isla, de su época colonial por diversas culturas. Me detengo, los aborígenes de las islas no más que fueron esclavos de unas ideas de inferioridad , de menosprecio hacia ellos. Y quedará algo…sí, hijos en el mestizaje con otras culturas. La ermita está abierta, soy atea consciente y entro, eso no quita que este recinto se respire un aire de paz. Me siento, pienso en esa madre en el hospital, en la habitación cero. Pienso en los desordenes de este mundo por ideologías que llegan lejos , muy lejos , más allá de sus carencias como la única verdad para asesinar, para la descabellada manera de actuar con aquellos que no son  de su condición. Las religiones nos han llevado a la barbarie, han catapultado cada realidad de nuestro ayer, de nuestro hoy con la interpretación en las esferas de un poder descarriado en la sangre de los otros. Y no se porque a estas horas siento que entra alguien, miro. Una chica blanca…muy blanco con su rostro tapada por un velo blanco. Y todo en ellas es paz, lo presiento. Avanza, se aproxima donde esta  la cruz y con la fijeza de su cuerpo es tiempo que se va mirando la figura. Se levanta el velo y besa los pies de esta escultura casi perfecta en apariencia humana. Afuera se asoma un viento feroz, las lluvias de nuevo vendrán en este invierno gris para mis sentidos. Se vira, en su estático cuerpo , se estanca en mis ojos tristes. Sus ojos negros ante su blanco me estremece, es como si dibujara mi destino, mi mañana. Un presentimiento extraño embriaga mi estomago, mi pecho. Con la misma comienza andar hacia la salida, mientras se va disolviendo en una luz azul. Un aura que me hace meditar en hechos inexplicables de esta vida. Y, sin embargo, una paz se hila en mis venas sintiendo un gran cansancio. Parece que la erupción ha callado. Sí, ha callado.  Mis latidos se desinflan, por un momento la visión se vuelve borrosa, me quedo sentada en este desfallecimiento que no se cuándo dura, pero cuando miro el reloj son las diez. Fue un sueño, fue una realidad quien sabe. Solo se que de irme al instituto. Solo se que cierto es mi camino en esos instantes donde una tez blanca , muy blanca me incorporo a sus ojos. Salgo de la ermita, me sentía a gusto en esa serenidad de su olor peculiar. Y el móvil suena, es la forense.  Los desterrados de esta sociedad duermen cerca entre cartones y suciedad. El viento se hace más doloroso e instantáneamente una lluvia febril me acordona. Toco el timbre. Un segurita me atiende, me dice que espere que va a avisar. Sentada otra vez miro por los cristales de este edificio. Blanca, muy blanca con su velo pasa por la calle. Se levanta el velo y sus ojos azabaches otra vez se perpetuán en mis ojos, en mi vientre, en mi corazón. Señora, me llama el segurita. Señora….un señora que no escucho, estoy desplazada en un campo de refugiados, estoy desplazada a ese vagabundo, persona mejor dicho duerme entre las miseras de una urbe que se ha roto. Todo es urgente, no se puede decir. Una urgencia de cosas que se han destrozado este mundo. Sus ojos negros se han clavado en mi mente. Señora…señora. No escucho. Me levanto y me voy. Señora…señora. Alza la voz el segurita. El viento. La lluvia. La habitación cero , una habitación de paredes blancas y suelo gris. Escribo en mi memoria una composición de toda esta rabia contenida. Me mojo, piso charcos, paso de nuevo por la ermita. Su portón ahora está cerrado, por el mal tiempo. La veo pasar ante mi de nuevo, se pone ante la puerta de la ermita. Y otra vez una halo azul desprende su cuerpo, blanco…muy blanco. Veto mis ojos por un momento. Dejo el viento, dejo la lluvia se lleve todos mis recuerdos, todos esas cosas que suenan mal en el hoy y una sonrisa desemboca en mis labios. Y otra vez, un halo azul, su cuerpo blanco…muy blanco se difumina con la lluvia, desaparece. De este raro fenómeno no me dejo sorprender, es alguna señal que no logro o no quiero comprender, saber. Me reclino en esa habitación de paredes blancas, de suelo gris. Un agitación, una incomprensión y la interminable duda me blinda . La lluvia . El viento. Habitación cero.

miércoles, diciembre 24, 2025

HABITACIÓN CERO (NARRATIVA) 35

 

35

Habitación cero. Una habitación de paredes blancas y suelo gris. Soñé y soñé que alzábamos un brioso vuelo donde la lluvia nos alimentaba a cada avance. Pero estamos aquí, en esta habitación de hospital. Es diciembre. Es navidad y no se porque fuerza misteriosa de las entrañas de la tierra y de los misterios del cosmos pronuncias mi nombre y sonríes. Sin más me contesta a mis preguntas y mis emociones corretean por mis carnes frías como una esperanza…la esperanza de que tu contento se mantengan por estos días, por estos meses, por estos años. Hoy es navidad, emano una cierta expectativa de tu mañana que será el mañana de todos, el de andar por las corrientes de los pájaros cuando tienen ganas de cantar. Después el final, todos llegaremos a ese final, donde muerto el cerebro no hay paso que dar. Hoy es navidad, una jornada más, sonidos alegres se escuchan de las otros pacientes, de las otras habitaciones. Aquí , estoy contigo, tu y yo….yo y tu, respirando de este ambiente tan triste. Y estamos aquí, yo agarrada a la suavidad de tus manos conversándote y conversándote. Tu escuchándome y escuchándome un día más donde mi espíritu tiene arraigado la verticalidad de las montañas. Te doy un beso en la frente. Me das un beso en mis cachetes. Espero que esta armonía nos traiga las ganas de vivir, las ganas de seguir adelante ante este tortuoso camino que hemos de realizar. No hemos perdido madre, continuamos agarradas  a las raíces de la tierra. Navidad. Diciembre. Habitación cero. Habitación de paredes blancas y suelo gris. Me recojo en ti y nos despojamos de muchedumbre alocada , acelerada que prima en esta época. Enfebrecidos, enredados en el complacer cuando los abrazos han sido negados en el resto de los años. No entiendo. Las celebraciones deberían ser rituales cotidianos. El abrazo debería ser continuo en el proceso del tiempo hasta el adiós. Sí, hay un adiós. No nos damos cuenta, pero hay un nicho esperándonos, es irremediable. Y después solo queda lo que has sembrado, lo que has arado año tras año sellado en tu pecho. Me oyes, ya lo se. Aunque los doctores digan lo contrario. Te estimulas ante mi presencia , ante mis palabras en esta habitación de paredes blancas y suelo gris. Sabes madre tengo un rasgo de melancolía, una penumbra pasa por mi mente, pienso en aquellos que no tienen nada, en aquellos que lo diario es sufrimiento, en aquellos donde el vacío de sus manos, de sus vientres solo consiguen el abrazo de la muerte delirante, invalidándoles para el disfrute de cada sueño, de cada deseo. Un ensueño transpira en su venas por unos instantes, un instante que es la nada. Hace frío en la isla, enfrente , la isla compañera, la isla amiga, la isla hermana encendida de un magma que no deja de avanzar. Temblor. Mi expresión se vuelve espesa, sombría y disimulo mi dolor particular. Te sonrío, me sonríes en esta habitación de paredes blancas y suelo gris.

 

 

miércoles, diciembre 17, 2025

HABITACIÓN CERO (NARRATIVA) 34

 

34

Y viene un día más…un día más. El móvil sigue sonando, escucho la voz que hay detrás. Es la forense, quiere todos los restos. Quiere que la lleve al lugar de los hechos para ella investigar y minuciosamente con la fragilidad de alas de mariposa llevárselo donde su conversación perduro en el siglo de los siglos. Yo asiento, aunque dentro de mi se revuelve una penumbra, ellos murieron en ese lugar y ese lugar es donde esta su tumba.  Un lugar no difícil encontrar para el que tiene el instinto de sus ancestros.  Primeras horas de las mañanas, por el patio anterior se huele a calderos donde una sopa otoñal hará que los corazones brinquen en calidez. Cebolla, puerro, zanahoria, pimiento, calabacines, pollo y el fragante perfume cuando se extiende de vivienda a vivienda. Me trae viejos recuerdos, de no hace muchos años. Ella en la cocina, con su tarara. Ella con su tarara cortando, fregando, poniendo a fuego lento su buen cocinar. Y es que eso era su ambiente. Una atmósfera que la llevaba más allá del invento de nuevas recetas. Una pizca de sal, un poco de caldo de verduras y al final una estimulante sopa que bien es agradecida cuando el frío cala hasta los huesos. Uhm…. Ese olor a cucharones y cazuelas. Todo cobra movimiento. Todo tiene su función. Una función que será el perfecto funcionamiento de nuestro día a día. Con sus manos en la cocina y su tarara. Desde la ventana de la cocina que da a las entrañas del edificio me inspiro y suspiro. Lo cotidiano, el niño que va al colegio, aquellos que van a sus trabajos y temprano, el ladrido de los perros. Ahora, llueve y continuará según el pronostico de esta disciplina tan inexacta como es la meteorología. Es imprevisible lo que puede pasar, solo se sabe que va a llover y llueve y los pasos de cada ser en sus ilusiones perdidas o no transitan por la ciudad. Me alimento de la memoria, esta donde un plato de sopa bien echo se exprime en mi nariz. Porque lo huelo, porque lo recuerdo, por que se de su olor y la casa es todo ella. Sí, ella. Esa madre mía de la habitación cero. De una habitación de paredes blancas y suelo gris. Ahora , yo, ajena a todo lo que ocurre a mi derredor.  Me nutro, suspiro, inspiro y espiro una y otra vez y contenida en el tiempo que pasa me quedo con ese olor tan simple como una sopa, un caldo. Y aquí y ahora , yo sola, no hago de comer. Y aquí y ahora, yo solo, me alimento de lo primero que pille. Y aquí y ahora, el desgaste suena en mi mente. Agotada, lejana, ausente…así me hallo en este estado humano. Tal vez sea una inadaptada o quizás estoy adaptada. Ni una cosa ni la otra. Estoy en un estado donde solo el presente me hace pensar en el paso a dar. Cierro ventana, el olor a ese caldo de pollo y verduras se apaga, me voy de la cocina y salgo al balcón. Llueve. Nadie en la calle. Solo, el ronroneo de un chubasco y de un viento que viene. Llueve. Temblor. Viento. El Dios de las entrañas de la tierra sigue ramificándose con su lengua de fuego en la isla vecina. Es tal su aliento que hasta aquí llega. Llueve. Temblor. Viento. Tendré de nuevo que acudir a la cueva, a esa cueva donde el amor fue sufrimiento, de un lamento torturante con la forense. Todo saldrá a la luz y ya cada uno dirá su opinión  sobre la investigación. Dos muchachos jóvenes, si nos referimos a lo que es joven hoy en día. Dos amantes que a gritos desataron las tormentas, los tormentos de la tribu. Ahí, en la cumbre, por siglos abandonados, castigados serán nombrados en alguna revista, en algún periódico, en alguna tesis, en algún estudio donde se reclame justicia. Y eso espero, espero que los dejen juntos, tal como los vi. Llueve. Temblor. Viento.El otoño…..Madre, la balada de la perdida estalla en mis sienes. Madre, habitación cero, suelo gris, paredes blancas. Madre, yo soy la hija de los almas idas. Madre, aquí estoy en tu recuerdo cuando las luz de la luna te llama. Madre, bailamos sobre corrientes de ortigas pintando nuestros deseos. Madre, aquí estoy, esto soy, lo que has apilado estación tras estación. Madre, la lluvia. Madre, el temblor. Madre, el viento. Madre, el otoño. Salgo y entro. Vuelvo a salir y escalera abajo con el olor de esa sopa cruzo la calle a pesar del tiempo. Empapada de nuevo. Espero un taxi, una espera impaciente. Me subo y voy al instituto forense. Madre, aquí estoy, esto soy, las pisadas de un otoño que sella mi destino.

 

sábado, diciembre 13, 2025

HABITACIÓN CERO( NARRATIVA)33

 

33

Suelo gris, paredes blancas. Habitación cero. Si, yo la llamo así porque es como un punto de partida a otras dimensiones, a otros caminos. El calor de tu mano me huele y yo también, con el voy donde quiera con el trotar y trotar de la libertad. Balbuceas algo, siento tu voz, estropeada, esforzada y te entiendo. Dices mi nombre, algún resquicio de memoria rasguea tu garganta y sonríes…te sonrío, a pesar de tu estado. No me gustaría verme como tu , me digo. Postrada en una cama donde no más soy ojos y manos ….ojos y manos que sienten la calidez humana, el acogimiento de un corazón perdido en esta habitación de paredes blancas y suelo gris. Aquí, tranquilas. Más allá, el hambre, los derechos humanos doblados, el castigo. Sí más allá de la isla, de este país llamado España. Los traficantes de sueños los llevan a un pozo negro y oscuro donde solo es posible salir con la alianza de los países, de los pueblos. Acabar con lo terrorífico, lo abominable, lo asqueroso de la vida. Hay hambre. Hay bombas que han destruido ciudades enteras, personas enteras y ahora….la salud física y psíquica se envuelve en suciedad. Veo unos pies desnudos, llagados, lastimados con el dolor que ya se asimila testigo de la devastación de sus iguales, nosotros. Los ojos, reflejo de los horrores despierta una desesperación, un pánico que ya no es pánico sino enfermedad. Están enfermos. Qué será de ellos, quien los sanará y los cuidará para subir en la vida con un pedazo de sonrisa. No, madre ¡No¡ nada será igual cuando las guerras acaben. Violaciones, saqueos, torturas, interrogatorios, genocidios. Y después qué…una memoria donde habita la alegría torcida, incoherente, penosa de todo lo que han soportado. Y los veremos suplicando a un Dios. Un Dios insulso. Un Dios agreste. Un Dios yermo. Un Dios engendrando en su nombre el mal, el mal para las florecillas muertas. Sí, están muertos. Muertos en vida. Quien demonios puso vida en este planeta. A veces los retortijones estallan en mi estómago. No, no madre y es que hay hambre…mucha hambre, un hambre con semblanza de lo desequilibrado de este orbe. Paseo por esta habitación, meditabunda. Dejo el paso el paso de esta noche tranquila y miro de nuevo por la ventana. En este lugar se puede ver a pesar de la polución alguna constelación. Una estrella fugaz acaba de relampaguear por mi visión o yo creo que es un meteorito , puede ser también algún satélite podrido. Hay hambre, en los escombros de la indomable sinrazón. Soy neutra ave que alza su vuelo en un recorrido sinfín , en un andar paulatino hacia la verdad humana. Desde aquí parto donde duermen el arrojo de danzar bajo la luz de las estrellas.  Descansa un poco madre, no dejas aguzar tus sentidos en esta persona que te quiere, que ha sido aprendiz de los ritos flotantes para caminar por las calles, por las gentes. Y de repente zas…un tirón de viento viene con la destreza que lo hará violento. Y de repente zas…la lluvia. La lluvia y el viento. Te lo cuento, desde aquí, desde estos cristales permitiéndome avistar el exterior como canción perdida en el tiempo. Sí, una canción. La tormenta se ha iniciado, temblor. Una mezcolanza de pavor sembrará a la sociedad tan carcomida por las noticias sensacionalistas, por las noticias pinchadas de mentiras.  Y sigo con mis pensamientos, hay hambre. Nos vestimos con el hambre , con la sed de los huérfanos de existir…muchos, demasiado. Habitación cero. Habitación de paredes blancas y suelo gris. Envuelvo en mis espaldas la pesadez de un árbol caído, me revuelvo en mis sentimientos…dignos de bienestar, de este cariño transfiriéndose al unísono. Sabes, soñé que soñabas. Sabes, tu sonrisa era un arco iris ornado con el aroma de tus manos suaves, frágiles. Sabes , caminábamos donde el ser experimentaba la paz. Niños corriendo. Ancianos sentados viéndolos pasar. Y nosotras, en medio, paseando en un parque donde las banderas sonaban en níveos colores hilados por las manos de esas madres que han perdido algún hijo ya desaparecido, ya muerto, ya dañado. Habitación cero.

viernes, diciembre 05, 2025

HABITACIÓN CERO (NARRATIVA) 32

 

32

Descuelgo. La forense me reclama, me dice que hago en este lugar de las cumbres, del risco caído a estas horas. Rompo en un silencio contundente y cuelgo. Ya en el pueblo busco un bar, son las siete. Las siete de la mañana cuando el crepúsculo se cruza en el horizonte con un sol  recio …tanto, que mis ojos se desvían. Un sol que dice que vendrán lluvias y lluvias en la jornada del hoy. Yo, aquí, apoyada en la barra de un bar, los borrachines ya dan la nota. No hago caso a las miradas, a las conversaciones que surge en este ambiente. Voy al servicio. Con el secador de pared intento coger un poco de calor. Salgo. Estoy en la parada y espero en este espacio que me caricia con el fulgor de su atmósfera. Viene la guagua. La cojo. Yo sonámbula en un salón donde el risco caído impregna todo mi olor. En este recorrido hablo con mi reconditez. Hablo de mis sentimientos, de este corazón dividido entre la soledad y la muerte. Cae por un momento mi asombra de como va aumentando la temperatura a medida que descendemos, de como el paisaje va fraguando otro a medida que nos aproximamos a la costa. Somos islas. Islas volcánicas, temblor. Y en esta miniatura nos liamos con distintos climas. Solo movernos de un lugar a otro, no más. Este microclima nos pondera como un lugar maravilloso, mágico.  Lo que me ha costado a mi una noche se reduce en media hora de viaje. Aquí estoy, en la urbe, pululante como cualquier día. Llego a la estación , bajo del autobús y me encuentro sentado un hombre con su perro guía. Lo observo, lo examino y me aproximo a él. A pesar  de mi decaimiento, de este frío que palidece mis carnes voy hacia él. Lo saludo, me reconoce. Entablamos una conversación donde lo insignificante toma relevancia. Me dice que espere, hasta que el transporte llegue. Y espero en medio de mis cavilaciones, de una conversación envuelta en la nada. Se marcha. Retorno a mi casa. El móvil suena de nuevo y no lo cojo. Dejo que mis sentidos se esparzan en mi esta actitud mía, solo mía. Abro la puerta y el olor a ella se incrusta en mi cuerpo…en mi cuerpo húmedo. Ella, en esa habitación de paredes blancas y suelo gris. Sus restos brotan como una acogida, como una sombra que me protege en estos instante. Voy  a la ducha directamente. Abro el grifo y me desnuda. Me miro en el espejo, en ese espejo que recorre cada día mío, cada día de ella. Mis labios cuarteados reflejan mi sed, el frío que he sentido. Uhm, pero su olor. ….si, su olor  me agazapa en valentía, en entereza. El vapor del agua caliente turbia el espejo. Me meto en la ducha y dejo que corra y corra como las libres de cualquier prejuicio.. Salgo, voy al salón restaurada con un albornoz puesto. Miro la foto que tengo encima del piano. Su sonrisa, su perrita. Me siento orgullosa de todo lo realizado, de sus cuidados. Todos tenemos que marcharnos de esta ínfima esfera y navegar como almas alentadas por un suspiro en otra dimensión, en otro cuerpo…que no es tu cuerpo, pero posee todas las características de tu personalidad. Sí, renacer después de la muerte en ese intervalo intermedio donde el vacío transfiere una luz que no vemos. Y me pregunto, donde están los seres queridos que se han ido de mi esta existencia mía. Amores fallecidos, enterrados en tumbas donde una flor seca llora en la añoranza. Sí, ese pesar de que algo falta, el aliento de los ánimos para aventar los días. Habitación cero, ahí estás tu. Una habitación de paredes blancas y suelo gris. Espérame donde el auge de ese viejo ficus me nombre, donde los cipreses embelesados en cada duelo, en cada dolor me acogerán en la propagación de las estaciones. Insiste el teléfono.

 

sábado, noviembre 29, 2025

HABITACION CERO(NARRATIVA) 31

 

31

Habitación cero. Habitación de paredes blancas y suelo gris. La noche llega y un tango de Gardel suena en esta atmósfera donde todo gira y gira en nuestra callada manera de ser. Se escucha el llanto de las pardelas y un mar no lejano en su ronroneo cuando la marea baja. La luna prende con su majestuoso halo , todopoderosa, alentando a los locos, a los perdedores, a los cobardes en amores vacío. No te dejo tranquila, nos amarramos al unísono transmitiendo nuestros sentimientos, te digo que es hora de partir y viras la cabeza. Me entiendes, me estás escuchando, es como si una lágrima precisa , exacta corretera por nuestras mejillas…una lágrima que nos lleva al lamento. Esta vida se pudre entre nuestros deseos y el deseo es rival que hemos de vencer. Salgo por un momento de la habitación, mi corazón me oprime estallando mi razón y retrocedo. Aquí estoy, te doy un beso, me agarro fielmente a tu mano y nuestra calidez es hija de esta noche de luna de invierno.  La música ha callado y mis alas abatidas se sientan al lado tuyo. Uhm, está tristeza mía, esta pena sumergiéndome en fangosas visiones de un nuevo mañana. Ese mañana en que tu no estés. Me achico, me encojo y prendo mi mente hacia un lugar salvaje donde las olas jueguen con nuestro adiós. Desembocare bajo algún árbol donde los pájaros cantan y te recordare, tu y la naturaleza. Siempre tan alentadora. No se sabe lo que se tiene hasta que lo pierdes. Te estoy perdiendo en esta habitación de paredes blancas y suelo gris. Apriétame la madre, te digo. Necesito saber que estas aquí. Me hundo oprimida bajo un columpio de la niñez. Salgo de nuevo. Me miras.. Te miro. El tiempo parla con nosotros, un tiempo que se va en sus horas, en sus minutos, en sus segundos. Uhm, madre , te quiero. No te lo había dicho. Estoy bien , aquí contigo en esta habitación de paredes blancas y suelo gris. Entro de nuevo  y me dirijo a tu ventanal donde la luna otoñal escucha nuestros movimientos. Quieta, en este parón de mi vida, le presto atención. Faro de las naves de las mareas, de esas mareas donde el tráfico humano aun continua. Vidas destrozadas. Vidas en la muerte de la esperanza. Ay, madre, cuantas injusticias y yo aquí con mi pena. Esta pena que es solo mía y que guardo con gran celo. Habitación cero. Habitación de paredes blancas. Habitación de suelo gris. Grito, un grito en el silencio para desarme de esta oscuridad que me tira, que me dispara. Peldaño a peldaño subo por una escalera. Peldaño a peldaño peleo con todas las cerraduras a mi paso. Peldaño a peldaño monto sobre una yegua blanca que me lleva a playas vacías. Peldaño a peldaño me derrumbo y vuelvo a empezar de nuevo en esta habitación de paredes blancas y suelo gris. Uhm, madre este retiro de la calidez de alguien es elegida. Soporto bien la soledad, esas habitaciones donde habitabas. Y cuando te observo en este estado, la furia me hace mediocre, arrojada a los acantilados donde los sueños se pierden. Y dónde está la cura, tu cura, mi cura, la cura de este planeta en el proceso del dolor, de la despedida que no es un adiós sino tal vez, hasta luego . Y salgo de nuevo de la habitación , bajo a la cafetería y pido un café. Voy afuera, que el aire libre me lleve donde la espiral del humo de un cigarro me acoja. Todo es completamente oscuro solo, la luna y ese enmarañado tul de estrellas que parpadean debido a está atmósfera que nos abriga. Termino el cigarro y enciendo otro, aquí estoy, mi callar y yo y dentro de este laberinto de mis pensamientos.  Me agito, me esparzo y disemino en cada pisada de retorno al hospital en algo que me crepita aborrecimiento. Subo y aun andas despierta. Nos vemos de nuevo, hoy no quieres comer e intento animarte, estás cansada. Estar cansada tiene alas de albatros que ha volado lejos…muy lejos donde el mundo reconciliado consigo mismo explora la experiencia más bella del ser humano, el amor.  Sí, el amor, sin tapujos. El amor dignificado en lo máximo de nuestra inteligencia. Aquí estoy , en la habitación cero. Una habitación de paredes blancas y suelo gris.

 

 

 

 

 

sábado, noviembre 22, 2025

HABITACION CERO(NARRATIVA)30

 

30

Uhm, despierto, la humedad se ciñe a mis huesos, a mis ojos mientras transito al lado de estos restos. El móvil suena, son las ocho de la mañana, una espesa neblina evoca a las almas idas, a las almas derrotas por el tiempo , a las almas que poblaron este lugar hace siglos. Por un sentido sugestivo escucho las voces de estos indígenas, de estos muchachos llevados a la derrota, al valor, a la perdida por un querer abrasivo, ofensivo para los arcaicos pobladores de las islas.  A veces, también, me pregunto como llegaron aquí. Me pierdo en cavilaciones si fueron abandonados a su suerte por las inclemencias de los castigos de otras civilizaciones lustrosas, briosas. Atlantes de otras tierras desterrados en el majestuoso océano en unas islas que les permitieron sobrevivir y desarrollar una cultura semejante a otras.  Uhm, despierto y el dolor de mis músculos ante este frío otoñal recrea en mi el cansancio. El móvil sigue sonando, lo descuelgo, es la forense. Con sus ojos afilados, supone donde estoy. Salgo de la cueva y la niebla comienza a descender risco abajo. Un mar de nubes cautiva mis ojuelos gastados cuando atiendo a la isla vecina, la humareda de la erupción es sorprendente. Cuelgo, sin decir palabra. Quiero solo el silencio, el enriquecedor silencio solo roto por un pinzón azul.  Uhm, tirito, debería de volver. Si , volver, pero estoy como engarrotada por lo gélido del ambiente. Y hago ese esfuerzo, desvío todas esas almas perdidas en el tiempo y camino con la torpeza de una principiante por un sendero que me lleva al pueblo más cercano ¡Escucha¡ ¡Escucha¡ esa reconditez mía me dice que me detenga, son las voces del pasado aruñando mis espaldas. Es como si haber descubierto estás dos criaturas presas por un amor cerniera una maldición, invocarán los espíritus del ayer. Despiertos me acosan y no logro visibilizarlos. Siento como tiraran de mis extremidades y me condujeran al borde una carretera donde nadie me ve. El Monteverde ya se ve, ahí, la humedad exterminará cada sensación pena, de tristeza o ese entusiasmo del lamento. Lapidará todos mi movimientos pero la mente ese honesta , en ella confió para llegar hasta mi origen. “ Eres tu, eres tu la que ha profanado nuestro misterio. Si eres tú, la que se ha colgado de las raíces de nuestras creencias apoderándose de lo nuestros”. Voces del viento, mi huida se refugia en una habitación. Una habitación de paredes blancas, de suelo gris a la captura de serenidad. Tengo frío…mucho frío. He quebrantado las leyes de nuestros ancestros y las maguadas impiden mis pisadas hacia el pueblo. “ Eres tú. Eres tu la que ha quebrado nuestro misterio. Nosotros hijos perdidos de los Atlantes, somos espejo aun hoy de su poder” Un pinzón azul se despide, entre en este boscaje de arbusto e intento mantener el equilibro ante esta fuerza extraña. Temblor…Ah, madre del alma mía, acógeme en la huida del infierno , la furia de los antiguos pobladores cercena mis pasos, un castigo ha caído sobre mi. “ Eres tú. Eres tú, ven a la cueva donde los amantes muertos por su mal podrán volver a vivir con la sangre de tu sudor, de tus lágrimas”. El móvil suena

 

 

 

 

 

jueves, noviembre 13, 2025

HABITACIÓN CERO( NARRATIVA)29

 

29

Habitación cero. Habitación de paredes blancas. Habitación de suelo gris. La claridad de la jornada quiere marcharse y de repente un silencio inaudito penetra en la habitación. Estamos aquí, tu visión se pierde donde mis ojos no pueden llegar. Te llamo y no hay respuestas. Parpadeas, lates e inmóvil en el silencio oscuro logras alcanzarme.  Estamos aquí, mi voz, tu callar y una noche que quiere vencer a la tarde. Temblor. Continua la isla vecina con las desavenencias de la madre tierra. Es qué tanto la hemos castigado. Es imperdonable. Los casquetes caen. El deshielo se pronuncia como amargo destino de nuestro de hoy, de nuestro mañana ¿Y los sueños ¿ Vendrá cuando tomamos la compostura fiel agarrados en nuestro estómago, en nuestra mente? Estamos aquí y te pienso, intento esbozar lo que por tu cabeza pasa. La nada. Sonríes. Mantienes tu actitud hasta el final de este viaje donde los pájaros ahora cantan. Estamos aquí en esta habitación de paredes blancas y suelo gris. Estamos aquí, en esta batalla vencida por el desdén de la existencia. Me siento frente a ti en esta silla. Esta silla aguantando todo mi dolor, toda mi pena. Una lucha inconcebible me arrastra calle abajo donde los ecos del llanto son tormentas desfigurando mi compostura. Qué más da. Aquí estamos, solas. El viento sur de vez en cuando sopla con fuerza, un viento que traerá mal tiempo en este mes de noviembre. Todo es cíclico madre, todo. Todo se repite sino aprendemos de nuestros errores, las guerras, el hambre, la sed, el odio implantado en nuestro crecimiento y cuando llegamos a la adultez nos desbaratamos con los inocentes. Sabes, al principio todos somos inocentes, como este mundo echo de materia interestelar. Qué cometa habrá traído el agua, la vida, que bacterias y microorganismos han fermentado en ese caldo de cultivo hasta lo que somos hoy. Fíjate, madre, mira el cosmos. Somos mujeres, mujeres calladas. Conversamos con nosotras mismas más allá de esta dimensión, un viaje por el universo de nuestros mundos distintos bajo nuestros puntos de vista y vemos esa lejanía…esa lejanía eterna. A pesar de esas diferencias estamos aquí, esta habitación de paredes blancas y suelo gris, esta habitación donde se consumen tus soles, tus lunas…tus horas. Estas horas que no existen más allá de este ínfimo mundo. Un mundo herido, maltratado. Los bosques salvajes caen presa de del ruido de nuestros mazazos. Que venga…sí, que venga la fertilidad a este planeta caído, roto. Son tantas cosas…tantos desbarajustes que no terminaría de contarlo, es como me hundiera en un mar de plásticos y no pudiera respirar. Temblor. La tierra se estremece, ¿lo sientes? Es sutil y aun así nos afecta, el miedo arrasara a los rostros, pálidos, idos. Perderlo todo. Así nos sentiremos, miraremos el abismo con sus monstruos y fantasmas el resto de nuestras vidas. Mi voz se vuelve insonora ante ti, una voz de adentro, de este interior que se mezcla con los sonidos del derrumbe. Me derrumbo y no se del porqué esta tristeza mía.  Y no sé por qué de esta apatía revolcándome en una lágrima eviterna. No madre, no. No puedo apartarte de mí, este duelo particular mío. Soy como una niña insensata, desganada cuando nuestras rutas se desvían. Peces inflados por el PH de los mares. Ojos sueltos devorando nuestra conciencia. Temblor. Habitación cero. Habitación de paredes blancas y suelo gris.

 

 

 

 

miércoles, noviembre 05, 2025

HABITACION CERO(NARRATIVA) 28

 

28

Dentro de unas horas amanecerá. Viene con todo su brío el sol padre de este ínfimo planeta que gira y gira entorno a su azul bello. Antes de ir donde la madre siento la necesidad de ir de nuevo a esa cueva numero nuevo del Risco Caído. Una necesita donde la muerte temprana de esos amantes los condiciono para el hoy de su leyenda. Son ellos los que huyeron de las inclemencias de unas ideas. Son ellos los que no escucharon las palabras del poder , de las Hemeriguadas cual condenaron la insolencia, esa huida. Son ellos los que no tomaron las medidas que rectaban en esa sociedad aborigen. Ellos, los huidos, de distinta escala, de distinto trono guanarteme ascendieron por el monte hasta donde fueron sacrificados de inanición. Esclavos de las leyes que prevalecían en su comunidad murieron en el abandono vigilado por otros aborígenes hasta el final. Ello imagino el rito de las sacerdotisas ante este suceso cuando la pubertad de ellos era renaciente. El , en una noche de luna huida la fue a buscar cuando ella , aislada, suplicaba por salir, por escapar. Se la llevo de la mano. Si , le agarró fuertemente la mano y juntos emprendieron ese viaje del no retorno. Son ellos, los que huyeron ausente de la pena de sus poblados donde nadie los viera. Son ellos, tomaron la decisión hasta el final. No se arrepintieron , no hubo lamentos solo querían estar juntos. Y las maguadas los condenaron, no hubo perdón ante la desobediencia. Son las cinco de la mañana, voy donde el amor eviterno sembró el carácter de estos dos muchachos. Y la historia pasará por ellos con este descubrimiento, serán muchas ideas del suceso, pero yo me quedo con la mía.

Espérame, yo iré a búscate cuando la luna redonda no nos acompañe. Espérame, te sacaré de donde estas recluidas con el silbo de mis entrañas y sabrás que soy yo. Nos marcharemos donde ni Dioses , ni Diosas nos persigan, nos observen. Espérame , la noche sin luna está próxima y te daré de la mano sin que nadie nos vea…sin que nadie nos vea. Seremos hijos de los montes. Seremos hijos del viento. Seremos hijos de los astros. Seremos hijos de la lluvia. Seremos hijo del fuego que dará tibieza a nuestros cuerpos cuando el Magec despierte. Y fue, fue a por ella. Se fueron por este recorrido que imagino y de donde parto hasta la cumbre y allí ante el grito de sus superiores se escondieron. No por mucho tiempo, hasta la muerte. Sigo el sendero de estos amantes jóvenes guiada por mi única brújula, el conocimiento de la isla.  No sé porque esta historia me ha impactado, tal vez se viva en algunos puntos del mundo hoy en día, en este presente que no es tan presente, que no es tan avanzado para muchas culturas. El armamento debería de fulminarse, caer ese dinero malgastado en otras causas. Hambre y sed, y la conciencia desfavorable para muchos…más de lo que pensamos. Eres tu…si, eres tu el monte donde los amantes desparecieron en una estación precoz, a una edad precoz , antes de saber de la vida en la condición de sus costumbres. Oh, pobres inocentes, se cayeron cuando todo se veía hermoso, cuando todo conversaba con ellos y la madre tierra. No os diste cuenta…hasta la encerrona, hasta el castigo de vuestros padres, de vuestras madres. Nadie os defendió, todos os culparon y de espaldas os dejaron en vuestras rejas del amor hasta la nada, hasta la muerte. Habitación cero. Paredes blancas. Suelo gris. Madre estoy aquí en el monte y mi mente viaje en este instante de tiempo a ti. Continuamente estás conmigo y yo estoy contigo en este rumbo donde la existencia nos cuelga del árbol de la vida. Un árbol donde sus raíces nos besan para después encontrarnos. Tus suaves manos. Mis manos hostigadas. Me complace tocarlas, palpar ese momento en que tu y yo somos una sola.

 

 

 

domingo, noviembre 02, 2025

HABITACIÓN CERO (NARRATIVA)27

 

27

 Da la impresión como si yo no te dejara marchar a esas esferas donde los ojos , apagados, son trago de una despedida. Me siento , aquí, al lado tuyo y nuestras manos se saludan, se abrazan con un beso prolongado en esta fea enfermedad. A veces, no lo quiero reconocer. Manifiesto una sensación que me dice, aléjate y otra que me dice quédate. Siento la necesidad de irme y dejarte   y que el tiempo dicte sus normas sobre ti, sobre mi…sobre nosotras. Esta habitación de paredes blancas, de suelo gris me crea una añoranza, una nostalgia una recaída en esa tristeza mía y solo mía que me abate, mortificando mis sensaciones. No. Y es que no soporto este estado en que estas, esta vuelta a la esquina donde de repente la entereza se rompe, se destroza en la caída en mundos abisales donde no te reconozco, donde no logro entender. Tal vez, sueñes. Si, un sueño en estos momentos que estoy aquí. Sí, un sueño de esperanza de un quizás , un mañana nos reunamos en el hábitat del adiós. Mientras te contemplo, examino cada rasgo, cada movimiento de tu estado y concluyo que te irás,  no se cuándo. El preciso momento donde todos tus ánimos se concentren y digan basta. Mientras yo aquí, sentada a tu lado en esta habitación de paredes blancas y suelo gris. No te das cuenta de mi columpiar entre la nada y el vacío. Sí, esa nada y vacío que en esta etapa de nuestras vidas nos vuelve invisible a todo suceso que transcurra. Te quiero madre mía. Deseo lo mejor para ti. No quiero que sufras. Como se dice las madres son aquellas que tragan todo sufrimiento , todo mal estado, todo desequilibrio de sus hijos. Sí, tu eres una madre. Una madre que con sus silencios llena el albor de una jornada nueva donde tenemos que caminar. Aun estás aquí, te narro todo lo sucedido en el día. Abre tus ojos, me miras, una mirada que se apaga, que se enciende. Una respiración que se pausa para luego continuar en este juego de los humanos. Sentada , aquí a tu lado en esta habitación cero. Mojo con una gasa tus labios, secos. Mojo con una gasa suavemente tu rostro y te es agradable. Veo una sonrisa y se que me escuchas, sientes todas las maneras que estoy como si transfiera todos mis pensamientos , todos mis continuos movimientos a tus sentidos. Es otoño, si un otoño marcado por una temperatura agradable mientras la isla tilita el síndrome de su origen vulcanológico . Dicen las noticias que han asesinado a una poeta. Una poeta que expresa todo lo sentido en sus letras, en su voz. Aun ando sola, ahora a estas alturas no tengo ganas de expresar mi amor. Lo único, designo lo que es bello, lo que es hermoso para mí. Estos años de nuestras soledades ha sido un apilamiento para nuestras costumbres, nuestras manías, nuestro rincón. Ese rincón del cual no queremos salir. Ya no vibramos como antes, esa primera experiencia se olvida, se guarda como desajuste de nuestras edades. Designo bajo mi punto de vista lo bello o lo bella que puede ser una persona. Designo bajo mi punto de vista lo bueno o lo mano considerado de ese ser y estar. Designo bajo mi punto de vista , de ese exterior que nadie conoce, que nadie tiene permiso lo esquicito y lo amargo de cada ser humano. Yo me quedo con tu perrita. Mírala. Mírala en esta foto como está actualmente. No te diré que te echa de menos, aunque tu lo sepas. Tu amor por reino animal, por el reino vegetal fue tan sublime, tan culminante que todos hemos heredado tu pasión.  Pero, todavía…Sí, todavía hay desastres, matanzas , culturas donde lo ancestral , lo arcaico ha quedado sirviéndoles como diversión. Siglo XXI. Pensamos que estamos en una sociedad avanzada, pero solo ver como tratas a la naturaleza y todo lo que abarque dice de nosotros. Habitación cero. Habitación de paredes blancas, de suelo gris. Estoy aquí, a tu lado. Ronroneo cada fotograma de nuestra existencia, es tiempo.  Un tiempo que no sé qué será de él. Hoy en otoño, en la noche de finaos esos que cantaban para apagar sus amarguras, que compartían sus manos para el desaparecer de las penas. Sí, cantemos. Un canto involucrado en este lugar, aquí a tu vera, a la verita tuya. Te suena. Habitación cero. Una habitación de paredes blancas. Una habitación de suelo gris.

 

 

 

 

lunes, octubre 27, 2025

HABITACIÓN CERO (NARRATIVA) 26

 

26

La llamada. Las sombras de la madrugada suenan. Descuelgo, en otra dimensión, al otro lado el hijo de Tragalunas. Tranquila, sin el asombro del temor de esa llamadas a horas impropias le pregunto por su nombre. No se su nombre. Y que son los nombres sino un leve suspiro que nos codifica en el día a día a ser hijos de este mundo. Edurt, me llamo Edurt. Meditabunda y errante del espacio de esta casa le pregunto que pasa. Con la celeridad de los minutos, de los segundos viajo hasta Lobos en mi mente. Me narra como fue su nacimiento sin motivo aparente. Unas ganas de consuelo o no, una soledad que a veces se hace insoportable noto en su voz, esa voz no definida en mi vocabulario. Una noche , cuando la isla vacía de estrellas por una tormenta nací yo. Mi madre , sola, con la tempestad royendo el oleaje en una impulsividad caótica, nací. Así cuenta mi padre. Así se lo narró ella. Sola. Con el grito del silencio de los grillos, de los lobos marinos. Ausente de cualquier ayuda, cualquier auxilio en el parte. Y yo soy como esa tormenta, los tormentos me abaten, me dan con fuerza. Aquí estoy al teléfono , hablando contigo. Espero que no te halla asustado. Ya sé, no son horas. Sus ojos señora. Sus ojos me dan pie a la confianza. Solo quiero que me escuche en esta noche de otoño donde la luna blanca parece invitar  asa amistad de miradas, de aprobación con cada una de tus cualidades, características. Usted no me conoce, yo, tampoco. Y sus ojos dan la confianza de aquellos que gritan, sufren en la noche. Sí, nací una noche de mal tiempo y ella sola. Ese día mi padre no pudo ir Lobos por esa irrazonable forma de ser de la marea. La noche siguiente, noche de luna , acudió. Se aterrorizo mucho. La sangre. El quejido de mi madre. Mi llanto. Hizo lo que estaba en sus manos por tomar el orden. Dice que lo primero que hizo fue acercarse a ella mientras mi llanto era sonoridad desquiciada. La examino como quien analiza un adiós y logró salvarla. Mi padre, Tragalunas, un simple pescador de las noches de luna , la rescató de lo que podría ser su fin. Después fue a y me acogió entre sus brazos. Me puso en el pecho de mi madre y dice que los ojos de uno sobre otro hicieron que  los pájaros en la madrugada trinaran. Ello los llevo a la ilusión. Le rogó porque no se venía con el cuando estuviera más recuperada, dijo que no. Está isla donde las olas rompen hasta tocarla con la yema de los dedos era su casa. Dice que no supo que hacer. Entró en silencio, frente a ella y una luz azul especial entró en la casa hasta rodearlos. Dice que esa luz con forma humana danzó con un canto gutural por unos instantes y después se difuminó. Y mi padre comprendió de su mensaje. Cuando todo estuvo en calma retorno a la isla. Esta isla que ahora se balancea en un temblor. No lo siente señora. Sí, Edurt. Sin más cuelga. Sin más esa palabra perdida en la nada me hizo pensar. Su historia fehaciente es la magia de un amor, de un amor oculto. Me acerco a la ventana y observo esta luna otoñal y aunque el no lo sepa le aprecio. Si, un aprecio que duerme sobre mis espaldas hasta el fin de nuestras existencias. Veto mis ojos y sueño. Un sueño cálido, grato, con el gesto soportable que nos queda mucho por aprender y que este mundo todavía…si , todavía, es un misterio. Y , el o ella, le he cogido cariño. Todo puede ser. Almas ambulantes en un aislamiento monótono expresando la sed que la memoria nos trae. Agarro bien esta memoria. Agarro bien esta vida y vuelvo a esa habitación de paredes blancas y suelo gris.

 

 

 

 

domingo, octubre 19, 2025

HABITACION CERO ( NARRATIVA) 25

 

25

Aunque la brevedad del tiempo nos acompaña, estamos aquí. Sorteamos los baches de cada jornada cuando nos encontramos en esta habitación cero. Un grito me acongoja, el mío propio. Se erige en vendavales desatados por tu mudez. Intento desnudar cada gota del aliento de tu mutismo. , de crónica desmotivación y soy recurrente al adiós. Y ese adiós cualmina en días prolongados donde rondan cuervos en el sin sentido de las pisadas. Tu expresión se vuelve afilada, dirigida donde las aves no cantas, donde las ballenas agonizan en su final. Tu vida, tu ayer, se vio vista de acontecimientos importantes. Viste como se calló la dictadura , como la civilización fue avanzando, como se curtía los cuerpos al son de las olas. Como el derecho se fue invirtiendo en la igualdad de hombres y mujeres en este país. Sí, en este país. Aunque, todavía, existan desacuerdos, injustos poderes que engarrotan a la mujer. Las mujeres, siempre apartadas de los logros, de las victorias, de los descumbrimientos, de hacer de su camino digno entre las cenizas al rojo vivo marcadas por una sociedad. Y las hubieron…Se nos miraba y aun queda restos que quieren volver como algo inferior, algo incapaz de actuar o pensar por su propia iniciativa o acción.Pero hay países y países. Todavía existen torturas a este genero . Mujeres olvidadas. Mujeres inexistentes. Mujeres rehenes de la obscura desembocadura del hombre. Un ayer marcado como mujer correcta, su casa y la crianza de sus hijos entre calderos , platos, cubiertos y limpieza para cuando el , si. El llegara a casa. Todos  a la mesa, corriente de pies desnudos se arrinconaban en la hora del almuerzo como una unión inextinguible. Pero todo acaba…todo finaliza. Toda educación comienza en los hogares, es base de la herramienta para constituir generaciones venideras. Yo aquí. Tu aquí. Yo y tu aquí en la diversidad de esta isla. Miro esta tarde de cielo celeste ideal y se escucha de un tal cometa , de un tal Atlas 3AI. Qué significado tiene en estos momentos donde estamos en la brevedad de los días para nosotros. Un fósil viviente, traerá noticias más allá de nuestro sistema solar. Miro esta tarde el cielo celeste impoluto que nos protege de la materia oscura que anda más allá de esta gravedad. Es impresionante en este ahora donde yo aquí, tu aquí, nosotras aquí estemos unidas en el proceso de la despedida mientras el universo juega al azar. Que grande es nuestro existir. Si, no debemos menospreciarlo cada pequeña vida surgida en este planeta. Puede que ese cometa contenga algún resto de agua, de metano posible de alguna manera algún tipo de vida. Y que vida sería ese, distinta a nosotros, más desarrollados, menos desarrollados, más inteligentes, menos inteligentes. Que tipo de organismos fluye en la oscuridad del universo, no lo sabemos. A veces es mejor no saber, sin caer en desánimo.  Yo aquí. Tu aquí. Yo y tu aquí. Habitación cero. Estoy desde el ventanal de tu habitación de paredes blancas y suelo gris y sigo las voces de la tarde. , de la tierra. Muchas voces. La voz del viento. La voz de los pájaros. La voz del tráfico. La voz de los llantos de la injusticia. La voz de la alegría. La voz del adiós. La vos de un árbol Me fijo en ese árbol, no tiene frutos, su hoja es perenne como la climatología de la isla. Se balancea suavemente mientras una brisa afable acaricia mi rostro. Los árboles narran historias, narran leyendas como testigo casi perpetuo del paso del tiempo Yo aquí. Tu aquí. Yo y tu aquí ante la brevedad del tiempo. Te pongo mi última composición para que me recuerdes, para que despiertas y tus ojos incidan en los míos., para que sepas que estoy aquí con mi mano agarrada   ala tuya. Dejas entrever un suspiro y emerges en el sentido del silencio. El silencio…venga el silencio. Miro otra vez ese celeste impecable cielo e imagino ese fósil viviente, el cometa pasando ante nosotros, ese desliz del universo. Me hallo tranquila en esta pausa de la realidad cotidiano, estoy aquí, en esas tierras profundas de tu mundo. Me implico en ti, mi mente toma la celeridad de toda una vida. Una vida de errores pero también de aciertos, de penas y alegrías. Una vida en la que hay que aprovechar cada pedacito de su sustancia como forma de convivir con el mañana. Habitación cero. Paredes blancas . Suelo gris.

 

 

 

 

 

viernes, octubre 17, 2025

HABITACIÓN CERO (NARRATIVA) 24

 

24

Abrir los ojos. Mirar a tu derredor. Las olas, incansables, perpetuas, en el infinito de su aliento. Sola. La arena. La orilla. Tendida en medio de un otoño donde la playa vacía se ramifica en mis sentidos, verticales. Mirar a la bóveda celeste. Un cielo límpido y puro me absorbe, me atrae como presa de un arco de colores después de la lluvia. Una gota liviana, frágil resbala por mi tez, por mi vientre, desinflado, deshabitado de ánimo. Siento el hormigueo de las olillas que llegan a mis pies, desnudos. Un reflejo de un ser abatido, caído. Una guerra terminada cuando se pensaba en la eternidad de su daño, de esas penas de los danzan con las balas de la muerte, con los fantasmas de los desaparecidos, con la sangre en sus palmas cuando las miran y es que no pudieron salvar, rescatar de la rigidez de las tumbas anónimas. El regreso a casa, a ese hogar, a esa ciudad donde una humareda de destrucción los agolpa en un miedo ya ido solo, el tormento. Se ven como extraños, como forasteros de un lugar desconocido entre nieblas y penumbra, entre miseria y hambre. Me duele la cabeza. Un sudor apuñala mi espalda, mi frente y despierto. Estoy en el salón, una tenue música ambienta mi hogar y siento mareos, fatiga. Una punzada me encorva y voy directamente a vomitar. Y es que no soporto los restos de una guerra, de una matanza inexcusable, de un golpe en las sienes donde si sobrevives serás hijos de las tormentas, de esas borrascas endiablada en su ruido sórdido. Te sentirás caído, caída cubierto por ortigas que treparan hasta ahogarte y cuando la noche llegue te cubrirás en tu cama o mejor dicho en un lugar con el miedo que suenen las sirenas del horror. Pesadilla. Delirio. No sé como enforcarlo. Aturdida, dejo de vomitar, voy a la cocina y abro el grifo del fregadero. Dejo correr el agua. Bebo de esa agua sin pensar, sin detenerme a si se puede o no beber. Me refresca. Un escozor despeina mi verticalidad, me desplomo. Ojos que observo. Ojos que imagino en una pena torturante, en una pena fosilizada para el resto de sus días. Esa situación me incomoda. Y es que la salud se pierde, la salud en su todo , ya sea física como psicológica. Agárrame fuerte le digo a esos ojos que observo, mira mis manos, están limpias, no tiene manchas de daño sino de una larga pena. Agárrate a mis pisadas, a estos pasos eclosionando donde las nubes dibujen afectos agradables, gráciles para tus sueños…si es que tienes sueños. Es de madrugada, mes de septiembre, la luna se ha asomada a este chiquito planeta convulsivo, aburrido. Los estragos de las guerras son perdurables, inagotables, murmurantes como cuando rompen los espejos al mirarnos y nos cortamos al coger un pedazo de ese dolor fragmentado cada estructura en pena. Somos seres de la lástima, de un lamento insonoro pero existente, recogidos donde nadie nos ve. El móvil. Suena el teléfono y es de madrugada. Me enderezo pero dejo que el agua del grifo del fregadero siga corriendo. Voy al balcón, me asomo. Oh . luna de los desaparecidos, de los desamados, de los huidos, de los muertos de este mundo. Si, oh, luna , tan inerte, tan fría, tan lejana. Me declaro cobarde. Sí, cobarde. Suena el teléfono. Todo este nocturno de luna clara es gris. Sí gris como esa habitación de paredes blancas y suelo gris.

domingo, octubre 12, 2025

HABITACIÓN CERO (NARRATIVA) 22

 

23

Una bocanada de alivio trepa por mis arterias cuando cuelgo. Temblor. Todo corre , todo se raja y después la quietud. Me detengo. Me sostengo y caigo como pájaro herido en el sofa de inmediato me levanto y salgo a la calle. El pánico a envuelto también esta isla por un pequeño instante y logro comprender que todos estamos unidos por esas raíces de la tierra como manos que se cruzan en las miradas, de temor, de calma llegada y pronunciamos , todo está bien. Si todo está bien. Todo es correcto , solo un susto que viene de ese pacto con la isla vecina. Camino, no se habla de otra cosa, todos abismados ese movimiento sísmico con epicentro lejos…muy lejos o no tan lejos. Solo, un aviso de la vulnerable que somos. Voy al parque más cercano y bajo la sombra de un árbol donde grullas descansan yo también descanso. Un descanso corto, un descanso efímero , desaparece cuando mi cuerpo me lleve de nuevo bajo mi techo y mis manos se posen ante un libro, ante el pieno, ante cartas inconclusas o no de algún amor perdido en el camino de mi destino, de mi vida. Mi vida, que ilusa, entre cuatros paredes mientras mi madre, la madre de este ser de una soledad elegida se precipita en una larga despedida, en una habitación de paredes blancas y suelos grises. El dormir me viene, intento alzar mis parpados pero no puedo y es que es imposible, es tan bonito el día a pesar del suceso, del temblor que aquí, tirada en la hierba fresca , es como si me tragara un sueño solemne. De aquí escucho el rubor de las campanadas de la catedral, una catedral que ha visto el paso de la vida en la historia de su construcción. Muertes, mentiras, acusados, culpados, presos y el látigo infernal de la inquisición. Esta plaza Santa Ana. Ahora, en este ya parecen como leyendas oscuras, historias ocultadas tras las paredes de piedra de este imponente construcción.Ay, mis enamorados, que hubiera sido de ellos si hubieran vivido esos siglos oscuros, nublados, de una limpieza de toda idea contrarias a esos que se dicen por el nombre de Dios. Y aun queda restos, aun hay gentes condenadas a vivir con esas formas de pensar, con esa forma de actuar. Algo ha quedado el poder de las religiones sobre los pueblos desbarata cada sensatez, cada honestidad como humanos. Nos hacen creer que somos aire de esa ambición, pero no . No hay Dioses, solo aves en el aire, solo cetáceos en los mares que nos cobija de la tiranía cuando dicen venir en nombre de ellos, las matanzas, el hambre, la deshidratación. Observa mi niña, ahí una fuente de donde puedes beber y beber hasta saciar tus penas. No hay peligro. Despierto , es mediodía, no hay nadie solo yo, solo las garzas, solo este árbol que me da sombra y en mi mente una habitación de paredes blancas y suelo gris. Susurro una canción, me viene en ganas de cantar. Ahora, ya, cuando nadie me ve. Un círculo de gentes sentencia en esta plaza. Un círculo que parece homogenizarse en demonios danzantes que gritan y gritan ante las bases de una dictadura empecinada en el odio as sus iguales.  Dejo los acontecimientos históricos y me arrincono en esos amantes, se quejaban, ateridos por el miedo y abrazados sus cuerpos permanecieron así para el restos de los siglos. Y quien murió antes. Y quien murió después. Los mataron, se dejaron ir. Todavía queda una pesada y enmarañada investigación que sobrevolará mi imaginación y la de otros hasta llegar al cuasi invento de sus muertos para establecer un acuerdo. Temblor. Se siente otra vez, las bocas de la isla vecina se abren como lengua descomunal barriendo todas sus construcciones, toda su naturaleza.

 

 

jueves, octubre 09, 2025

HABITACIÓN CERO ( NARRATIVA) 22

 22

Habitación cero. Paredes blancas. Suelo gris. La tarde cae, la noche viene. Una noche de redonda luna donde invisibiliza gran parte de este universo que nos acoge. Somos vida. Somos respirar. Una densa capa de pintura gris de dibuja en tus ojos. Una densa cicatriz es oscuridad que soporto en estas jornadas extrañas. Sí, extrañas madre. El vivir nos captura en un suspiro, en un aliento que nos entrega como forasteros de una tierra que gira y gira entorno a su furia, a sus odios, a sus venganzas. Estoy herida madre, me siento desvanecer entre arenas movedizas donde mis manos cuelgan de un acantilado donde los cetáceos llaman al dolor. Y este dolor mío, solo mío, me hace recapacitar sobre el ayer, sobre el mañana, sobre el futuro que no es nada sino este ser y estar en el presente. El tiempo no existe madre. Para mi no existe, solo está tristeza mía que me empuja, que me absorbe donde los pájaros prestan su silencio.  Y es que no me convence. Si , no me convence, el estar aquí ante ti y tu con tu despedida particular. Me encuentro como cometa que viaja con la experiencia de su nacimiento años luz en un pasado, fósil del hoy. Sí, miro la luna desde esta habitación de paredes blancas y suelo gris y los astros que la acompañan, aquellos que se permite ser visibles en la oscuridad. Es un pasado, un pasado remoto y ese pasado dice de su presente, de este hoy que no logramos sanar. Desde aquí, de este ventanal, logro ver el mar, ese mar que nos merodea y nos ama, a veces. Aunque sea noche de luna, logro distinguir antorchas alborotadas en alrededor de una hoguera. Será mi imaginación, pero, mi lucidez, me dice de esas almas que hablan con otras almas, muertas. Son las hechiceras de la isla. Y concluyo mi saber por datos investigados. Ya no vivimos la inquisición de siglos pasados. Aquella donde eran quemadas vivas hasta que de sus almas se arrojase el demonio. Estamos en otros tiempos y no nos damos cuenta en creer estupideces. No, no digo que estén locas, te digo, que los albores de esas creencias se perdieron en el camino de este hoy que no es hoy sino ayer. Hola, madre, dejemos esta conversación de lado, no interesa. Solo un susurro de la brisa nocturna y la luna dejaremos que nos abrace, que nos haga un hueco en esta paz. Si, esta paz. Te observo calma y mi mirada vuelve a ti en esta habitación de paredes blancas y suelo gris. Hola, madre, aquí estoy, contigo. No sé que haré con está soledad mía, solo mía. Ceñirme a mis pisadas cotidianas, dejarme seducir por cada despertar cuando el crepúsculo del día toca a mi puerta. Sí, siempre adelante, con la verticalidad de mis alas subida en nubes de deseos, de sueños que aun falta por lograr. Y tal vez no los consigue. Y tal vez, acurrucada en la sombra de sus letargos siempre manteniendo encendida una vela de esperanza. Y tal vez , quizás, algún día me enamore de alguien. Descubro en tu rostro una sonrisa en esta noche de redonda luna y de brisa inquieta. Y tal vez mi vida sea pedestal de ideales, utópicos o no, efímeros o no. Lo único que sé es que agarro bien mi maleta con el abrigo del corazón y continuaré por los senderos vestida de lluvia, de soles, de vientos que tiren al norte, al norte…si al norte de mis sentidos. Oh, madre , te quiero y tu espacio será luz que me de sombra en el resto de vida. Habitación cero. Paredes blancas. Suelo gris.

 

 

 

 

domingo, octubre 05, 2025

HABITACIÓN CERO (NARRATIVA) 21

 

21

Las luces de otoño ya están aquí, está sensación mía que me defiende de las soledades de las gentes me dice que el veranillo finaliza. Ella en su habitación de paredes blancas y suelo gris. Reporto mis sentidos en la cabida de este silencio que agradezco , me lleva donde nadie puede apuñalar mis sentidos, esta verticalidad mía que días se dobla, que días se raja, que días se endereza, que días coloquio con los pájaros que posan en mi balcón. No he malgastado mis años, pienso. Todo tiene que suceder como un escena de fondo que ahora me abandona, lo malo. Me estiro como montaña donde los recuerdos se cuecen en el olvido. Transcurro en la monotonía, pienso en ella constantemente. Ay, este cavilar mío, me lleva , a veces, a una apretada opresión determinando mis pasos a dar. Errante de las estrellas que vienen a mí. Es la noche, una noche de luna y se ve tan perfecta , tan aislada, tan melancólica al enterarse de las barbaries de la tierra, de esta tierra donde los genocidios , femicidios, ecocidios han llegado a la normalidad. La lucha se hace imposible, absurda pero, detengamos por un momento. Aquí, en este ya donde el piano , el violín chirria su quejido, su lamento. La angustia me invade y danzo donde los incendios culminan en las cenizas que se las lleva un vendaval. Me invito a la paz, al a calma, a estos oídos sordos, a estos ojos ciegos donde el ensueño inmerso en la solidaridad, en un espíritu que canta a la felicidad, al bien vivir en un mundo delirante, frenético, bipolar. Inflo una ilusión, una utopía hasta que en mis manos esculpan su veracidad, su realidad. Mis ojos hinchados muelen el desconsuelo, la desgracia, el sin saber del mañana. Suena el teléfono. Lo cojo. Es una chica, es un chico. Es ese hijo o hija de Tragalunas nacido en la isla de Lobos. Y no cuelgo. No colgar donde la pureza remite a lo real. No colgar donde la inocencia endereza este podrido mundo. Un temblor. Lo sentimos , el o ella calla, su timidez atesorada en años le impide tomar la palabra, me dice hola como está señora. Y bien querido, querida amigo, amiga. Se que su soledad equivale a la de miles de personas de esta isla…solo, de esta isla. Otro temblor, cada vez más fuerte. Movimientos sísmicos que hace cimbrar la estabilidad que pisamos, en la que estamos acostumbrados. Y así es la vida, una maniaca de devastación cuando las aves entonan su melodía. Hay gentes que le molesta. Fijémonos en ese estado bello de un ave en su ritmo, en su musicalidad, en su comunicación. Yo lo agradezco y más a estas horas destempladas donde la soledad me visita. El , ella al otro lado. Conversamos de manera amigable y yo le narro, sin saber porque, todos mis avatares.  Se queda callado, callada y me despido con el grato sabor de invitarlo , de invitarla a que llame cuando desee. Temblor

 

 

miércoles, octubre 01, 2025

HABITACIÓN CERO( NARRATIVA)20

 

20

Habitación cero. Paredes blancas. Suelo gris.

Madre coraje en alas de las almas perdidas

Madre coraje en el olvido de cada nube dibujada en las sombras de un almanaque desusado.

Madre coraje arañada en la conciencia de no ser hábitat de la palabra, del brío de jardines decorados con pájaros que aún cantan.

Madre coraje, aparata orilla donde mis ojos agonizan en una pena.

Madre coraje, escenificas el fin de mi mañana, arropada de las tempestades del día a día.

Madre coraje, tu sonrisa, edifica, vivifica la constancia de nuestras pisadas por este submundo que solo tú, solo yo conozco.

Madre coraje, aquí estas, postrada y tus ojos se resisten al llanto, continuas donde nuestras manos pactan con elixir de una llamarada de aliento.

Madre coraje, sueños en el precipicio donde somos resonar del oleaje espeso, pesado , desganado. 

Enciendo una vela con aroma a lavandas…uhm, me es igual. Nos envuelve por momentos en pequeños recuerdos. Tu cargada, nos derivamos esos campos que mi memoria me trae con tus amigos…si, tus amigos. Y jugamos, perdidos de vuestra mirada, Aventuras en la crianza exacta lejana al presente. Correr y  correr , traspasar montañas,  trepar por rocas hasta cima del bienestar. Veo cometas…muchas cometas, blancas. Alzadas por la manos de un niño, de una niña donde no ha perdido la inocencia, donde los desastres de los adultos no han sido vinculados, enlazados a sus vidas. Veo el asombro conservado de esa actitud del viento, de la briza elevando nuestras cometas, blancas, una y otra vez. Y aunque no lo creas esa memoria queda de ello y muchas otras cosas. Paredes blancas. Suelo gris. Una habitación con una vela de lavanda, su olor. La tempestad te persigue en esta tarde de agosto donde los pájaros deshabitan tu conectividad con lo actual. Me rindo ante tu cama en esta habitación cero como madre coraje que has sido mientras tus piernas habitaban las calles de esta isla. Siempre defensora de los más débiles donde incluyo a los que no se escuchan, la madre naturaleza. Te agarrabas con tu fuerza aquel árbol dañado por las voces de las apisonadoras. Te agarrabas por el aquel chillido mal dado a los que se hunden como vagabundos en una ciudad que anda cada vez más acelerada, más agresora. Y, ahora, aquí, postrada en una cama de una habitación de paredes blancas y suelo gris. En el azote de la oscuridad habitada siempre percibo una luz todavía, las horas pasan  en el infinito propio de mi postura. Me agarro a tu mano, madre mía, como absoluto sustento de mi mañana.  Desconocido, ignorado.

Madre coraje, océanos de silencio exhuman ballenas que dialogan contigo.

Madre coraje, lucha por la verticalidad de tus alas, mudas.

Madre coraje, sendero umbrío donde los ojos inconclusos se eternizan gravitando sus últimas estaciones.

Madre coraje, despechada, desheredada de la luz de seguir atravesando soles de arboledas encontradas.

Madre coraje, vertiente donde el amor viste esta manía mía de quererte.

Ay, madre , sola en medio de un pasillo que me lleva hacia la hinchazón del vacío, de la utopía.

Quiero que estos soplos donde es visible de tu vitalidad sea fardo que he de cargar como un suspiro de la belleza...la belleza de querernos.

 

jueves, septiembre 25, 2025

HABITACIÓN CERO( NARRATIVA)19

 

19

La mañana se hace variable, calor, lluvia. Baja y suben las temperaturas en un crujido y lo pegajoso de esta atmósfera se pega a mis carnes. Presto mi conciencia en lo positivo, te pienso, aunque tú, no sé, quizás me olvides en las horas que no estoy contigo. Un tremor alcanza esta isla, viene de ese otro cauce del mal de las entrañas de la tierra. Y a la vez hay que pensar que es normal. Demasiado tiempo aletargado y cuando menos te lo espera junto al desbarajustes de los seres que pueblan este mundo todo confluye, todo se unifica creando una verdadera confusión. Y a veces nos sometemos a nuestro infortunio o eso creemos, hilando como espectadores sin saber lo que vendrá. Quietos. Estáticos. El oleaje nos vence y nuestra razón disemina lo necio, la negatividad. Este chiquito mundo ha tenido tantas transformaciones, tantos imperios caídos, tantos desastres, tantos y tantos y llantos de lo que hemos permanecido al margen , solo lo escrito por la opinión de historiadores bajo su punto de vista. Y Ahora es todo tan cercano, los medios de comunicación es un explosivo que nos desaliento, que  nos produce una tristeza incómoda cuando rostros sucios, rostros gastados, rostros moribundos, rostros sedientos, rostros hambrientos se planta bajo nuestra visión en la autodevastación de nuestra especie. Y un sin aliento, un corte de respiración juega en nuestro vientre con flores muertas, flores heridas. Entonces me siento caer. Apago las noticias, huyo de las redes y me escondo donde el dolor no tenga cabida…donde no tenga cabida. Me asomo al balcón, la marea en su ciclo sube. Está revuelta , un mar de fondo que ya conozco, traidor. Y , ahora, aquí a solas, te pienso, siempre te pienso en esa habitación de paredes blancas y suelo gris. Una hoguera quema todo el ayer y yo me siento rejuvenecer. Estoy en el ahora , en este ahora estático, quieto. Dejo fluir una de mis melodías cargadas de una poética auditiva que me sostiene, me agarra a ser velas elevadas al viento…al viento. La tormenta veraniega ha terminado. Esta aruñada tierra tiende en medida que pasan los años ha ser más yermo, a ser más catastrófico, a ser más áspero en su relación con nosotros. El cambio climático está ahí, lento pero viene, lento, pero está más lo cíclico de la evolución de este mundo. Dicen que el campo magnético de la tierra esta variando. Una sociedad al servicio de la tecnología le afecta, los navegantes de los mares perderán sus rumbos cuando su gps se vea modificado por estas circunstancias. Y, entonces, que decir…todo cambia. Si, cambia el tiempo, cambia las estaciones, hasta hemos cambiado nuestra forma de ser por cada hecho grave de este pequeño mundo. Sin embargo, aunque todo cambie, estoy aquí. Vertical. Estática. Quieta. Suena el teléfono, cogerlo o no , esa es mi cuestión. Me acerco a él, es la llamada de la forense. Le hago un espacio en la espera, seguro que será para esas pisadas entorno me encontré los restos. Sí, hay que escenificar la historia pero, ¿cómo?, todo son suposiciones superpuestas hasta la reconstrucción final que será real o no. Pero hay que dar explicaciones de nuestros ayeres , todo bajo el punto de vista de esos estudios del presente, de lo actual, de lo que sabemos. Ahora no siento ganas de hablar, contemplativa bajo ese océano turbulento. Ahora no ,una convulsión viene por segundos y me agarro , en el balcón, este balcón lleno de macetas donde fluye la belleza de una flor. Para la lluvia, calles empapadas. Mi sudor, con mis ojos prietos columpio mis pensamientos y por un instante los dejo, los abandono donde la nada brinque al ritmo del oleaje.

 

 

 

viernes, septiembre 19, 2025

Habitación cero(narrativa)18

 

18        

Hinco una monótona plegaria a los Dioses inexistente. Defiéndeme de esta tristeza mía para que sea ausencia en el resto de mi vida. Mis ojos se entornan en esta habitación de paredes blancas y suelo gris. Soy una sustancia que se cuestiona el ser o el no ser. Le cojo de la mano mientras dormita mientras, invoco a los espíritus de la bondad en su partida que tanto puede ser lejana, La salud es el presente, el hoy, mañana tal vez seamos presa de la agonía, de un inesperado desenlace que nos borre de las escenas de este momento. Viajaremos donde la oscuridad sea linterna guiándonos en otro espacio, en otra dimensión. Y esto quizás sea así o, no. El volcán de la isla próxima parece callar y esa insonoridad es corriente gravitando en el temblor , en el miedo de como evolucionará. Entre tanto en esta habitación de paredes blancas y suelo gris, soñamos. Si compartimos como ritual cotidiano estos sueños. Logró atisbar tus pensamientos y evoco tus deseos, libres. Quieres lo mejor para tus hijos en la me incluyo Y, ellos ¿dónde están? Hemos pasado muchas penurias y desagrados juntas a igual que hemos fundido el brío de la buenaventura en nuestra sangre y hemos salido en la sombra de nuestro hacer ganadoras de este corto recorrido por la singularidad de este planeta. Tiento por decir que mis pasos son ápice de nuestros desencuentros , de esas desilusiones que al final de lo infinito nos han llevado por el buen camino. Una lucha conjunta, al unísono de banderas blancas al son de la paz y la armonía. La dignidad. El respeto. El rendirnos ante el orgullo brutal del mal que imprime monótono de otros. El mundo se aturde ante el encanto, ante la belleza. `para cada uno de distinta manera. Sí, la diversidad como los bosques , así es el ser humano. Pero a veces en esa profundidad desconocida guarda un perfil cruel, devastador, vengativo a todo lo que concurre en su malestar como persona , en su búsqueda de la victoria. Hay que ganar para si mismo sin dañar lo ajeno, esos ciudadanos de este globo variopinto. Habitación de paredes blancas. Habitación de suelo gris. Estás enferma…muy enferma y lo sabes. Y aguantas cada manotazo de la bestia que quiere llevarte a lo inexplorado, lejos…muy lejos.

 

 

 

miércoles, septiembre 17, 2025

HABITACIÓN CERO(NARRATIVA)17

 

17

De esta manera te llamo y se que me sientes en este pedazo minúsculo de tiempo que estamos en la tierra. Una tierra que de vez en cuando, por no decir en toda su vida declara la muerte como bandera depredadora de inocentes, de esos cual voces calladas no las escuchamos, no las vemos. Si supiéramos de la belleza, de lo lindo que es lo cotidiano como enemigos a esa avalancha de asesinados sin razón. Nos apiñamos al pasado…a un pasado lejano, ausente, invisible donde la idea febril se vuelve nefasta, tórrida en las nubes de navajas cortando vidas que caminan en sus rutinas pacíficas. Tiremos por la borda todos esos desprecios, toda esa presión de venganza sobre otros que no más son nuestros iguales. Distinta piel, distintas creencias …así es la vida. Y ahora tu ahí, en una cama postrada de habitación de paredes blancas y suelo gris. Tu lucha continua por ser libre de la enfermedad. Tu lucha está apegada a la existencia corpórea, no quieres perderte en el vacío de mis manos, de otras manos. Y luchas y luchas en el perfil conjugado con la fortaleza de tu reconditez. El vértigo aniquila mis pasos, mis nuevos movimientos cuando te he mirado, cuando examino este mundo que no duerme solo, un despertar turbulento, ceñido a la respiración de escombros bajo la detonación de algún arma. Viva la alegría, me digo. Viva la esperanza, me digo. Viva esta agua que tomo hasta que me garganta se sacie sin el miedo de un tiro en las sienes. Viva la lluvia de agosto, aunque las temperaturas aumentes. Un tronar se mezcla en este instante donde yo, bajo este techo, beso tu energía. No sé por qué esta voz dormida de los pájaros es de una pizca de tristeza, me induce a estar en este silencio con mis abstracciones acostadas en esos ayeres. Mujer de rígido carácter, con la posición de protectora de tus hijos. De tus hijos nacidos en esta esfera, en esta atmósfera que a veces se hace dura cuando te pienso, cuando te amor, cuando te llamo y tu no contestas. Entro en tu habitación con una taza de café en la mano y con la música que suelo escuchar, ya familiar para ti, espero a que me digas ¿qué escuchas? Y yo , aunque no estes, respondo. Me tomo el café y bacilo en esa gota de nostalgia. Mis ojos se vuelven viento sereno defendiéndose de las fuerzas contrarias que me dan sombra en esta casa deshabitada por tu aliento aunque, tu olor permanecerá en el infinito de las estaciones.         

 

 

 

 


martes, septiembre 09, 2025

HABITACIÓN 0(NARRATIVA)16

 

16

Una sonrisa. Un leve gesto donde el brío es follaje que altera mi razonar ¿Existe la esperanza? Sí, con esta suave sacudida de tus labios frente a mí. Me miras, por una cuestión de tiempo impredecible has despertado y sonries…y esa sonrisa hace que yo ascienda a la cima más alta, donde los montes están poblados del frescor de su exuberante vegetación. Y es pródiga mi felicidad en este instante, una felicidad que cierra las grietas de mi entereza. Sonríes. Qué gratitud me da este agosto donde las cantinelas de las farolas tarden en encenderse. Que gratitud me da este agosto donde los callados pájaros se agolpan al ventanal de esta habitación de paredes blancas y suelo gris. Pero no quiero esa promesa tuya instantánea meciendo la vida aun latente. No. Y me empeño a que no sea engaño ese rostro ante mí donde me sonrisa, donde intenta decir algo. Te encuentras bien, pregunto y de tu garganta insonora a lo largo de los meses se sobresale un sí y sonríes. Te cuento de mis rutinas diarias, te hablo de tu perrita y siento que te agrada, que un soplo de tranquilidad te deja fluir vivaracha esquivando las sombras de la despedida. Estamos solas, tu y yo…yo y tú, que más. Esa sonrisa me expande como estrella nacida de la nada. Tu luz fósil viene a mí, el término. Y el ahora, me pregunto. Esa brillantez te hace huir de la oscuridad, de ese cosmos donde un agujero negro absorbe toda tu energía. Y a lo mejor lo has pasado. Y lo mejor esto no es engaño. Qué manía mía. Tengo miedo…mucho miedo congregándose en mis venas, en mi estómago, en este corazón donde se bombea la sangre que llega a nuestro cerebro. Y este miedo me crea una tristeza infinita, con lo grande de cantos marchitos, apagados donde gravita mi alma solo, mi alma. Habitación cero. Una habitación de paredes blancas. Una habitación de suelo gris. Caigo de bruces en las arenas movedizas, frente mi un océano anciano, frente a mí una agitación que sorprendentemente es un estimulo agradable, satisfactorio. Y caigo en la silla que está ante ti. Cierras los ojos, pero aun en tu comisura se dibuja ese placer de estar feliz. Aprovecho estos momentos y te pido un beso y me lo das. Y te pido otro y me lo das. Esa energía buena que vibra en ti me reconforta y me somete a la duda…una duda que me desorienta. Viene la cena, está oscureciendo y comes. La gravedad de tu estado esta disimulada por un tul de espinas donde la sedosidad cae frágilmente hacia mi y hacia ti..sí, hacia ti esta mala enfermedad que te despecha y a veces te deja unos momentos, unas horas, unos días de plena lucidez. Soy…¿qué soy? Una mujer frente a su madre. Está madre sabedora de todos sus secretos y que ha contagiado en un breve espacio de días la esperanza. Qué venga…sí, que venga la esperanza ante tanta herida. Si, todos hemos sido heridos. Uno más otros menos, pero todos hemos recibido la azotaina de una día a día que de repente se envuelve en tinieblas. Y nos perdemos, como ahora. Después vendrá el albor pasado los años y cuando nos detenemos   mirando el ayer. Ese ayer sin retorno. Ese ayer pasado de página. Ese ayer que ahora es un final. Habitación cero. Una habitación de paredes blancas. Una habitación de suelo gris.   Sonríe, madre mía que yo desde aquí, presente, sonrío también       

 

 

 

 

sábado, septiembre 06, 2025

HABITACIÓN CERO( NARRATIVA) 15

 

15

No, no la abandonare jamás. La paz se incrusta en mis arterias soportando la lucha hasta el final. Me siento al piano, tu perrita me escucha, se acuesta detrás de mí. Fallecer de inanición es terrible, es algo grotesco en la dejadez por pensamientos distinto a ellos. Vemos este mundo como precipita destrozos en cada rincón aislado donde no somos consciente. El marchitar de esta vida como terrestres. No, no la abandonaré jamás, estaré hasta el final de ese viaje, de su viaje particular donde las luces son sombras de su ayer. El amor negocia en estos instantes con mis manos y soy composición de un sonido que matemáticamente encuentra su tonalidad, su musicalidad. Repito y repito de más a menos, de menos a más. Mi dolor original interfiere en la melodía y es algo triste. Sí, estoy apenada en esta soledad mía…solo mía, donde el balanceo de las notas fugaces apunta a mi corazón. Y siento una punzada…una punzada de derrota y a la vez de desahogo. Lo inesperado se vuelve en un temblor infinito. Sí, infinito donde el agotamiento toma relevo a mis manos, en mis dedos y recordante y recordándome cuando eras bella lucidez de esta casa. La casa vacía. Un piano. Una perrita. La nostalgia. Inspiro y espiro…espiro e inspiro me meto donde las semillas lanzadas al viento paren nuevas flores. Sí, te llevaré después flores…tanto te gustan. El teléfono suena. Es la forense que se ha inmiscuido absolutamente en este caso. Quiere ir al lugar donde he encontrado los restos, a la cumbre y en particular a esa determinada cueva. Le digo que si, cuando quiera. No doy excusa de mi duelo…solo mío. Buscamos otros mundos, otras tierras donde habitar, donde el agua sea cimiente de nuestro mañana. Pero, queda tanto y tanto que no llegaremos a verlo en la progresión de generaciones venideras, somos aún muy primitivos, aunque veamos que esta civilización pegada a su ombligo se crea altamente capacidad para el mañana. Qué será…qué será de ese futuro durmiendo junto a las armas, al despecho, al rencor, al odio. Hago un silencio. Si, ese silencio que da pausa a la respiración. Y todo es callado. Y todo es serenidad. Y todo es complacido por los ojos prietos en la ceguera. No, no quiero ver. No, no quiero escuchar. No , no quiero sentir lo que abruma este infarto en la tierra. Temblor. Todavía la isla vecina se sienta en el tremor de sus pilares. Ay, querida mía, adiós. Espero que no exista en este estado sufrimiento…es lo único que deseo en esa habitación de paredes blancas y suelo gris. Ha sido todo determinante, totalmente radical. Como diría…en cuestión de un suspiro. Qué le digo a la forense, espere. Sí , espere que este transito se aleje del eclipse que fondea en mis fuerzas. Después , cuando pase todo este mal, iremos. Dejo el piano y voy al balcón a regar sus flores, a mimarlas como si se tratará de ella. Amante de la naturaleza, del respeto del todo y ese todo lo sembró en estos pasos de mi día a día. Nos vamos solos así, como venimos al mundo. La ausencia crea nuevos caminos, nuevas formas de enfocar ese crepúsculo como burbuja de la que nacemos de nuevo. Y el todo. El todo o la nada. Me fijo en mis manos, presencia total en verticalidad de los amantes, de los enamorados en los surcos que toma nuestros destinos. El todo o la nada. Aquí en nuestras manos, el todo o la nada. Describo espirales en el aire mientras contemplo tus plantas. Describo besos a la brisa mientras un gallo no deja de cantar. Describo lo maravilloso de lo simple que nos prolonga en el infinito de nuestra memoria. Describo tu ayer y tu ahora en una habitación de paredes blancas y suelo gris.

 

 

 

 

martes, septiembre 02, 2025

HABITACIÓN CERO(NARRATIVA)14

 

14

La madre, baila con el crepúsculo.

La madre, baila con los cuervos.

La madre, baila con los cipreses.

La madre, baila donde las nubes son infinitas

La madre, baila con las mareas de la nada.

La madre, baila con la muerte

La madre, baila en los círculos del dolor

La madre, baila donde los hijos alumbra

La madre, baila en las grutas del silencio

La madre, baila donde las almas arrítmicas penan

La madre, baila donde los cementerios son cetáceos perdidos.

La madre, baila aquí, en el destiempo.

La madre , habitación cero. Una habitación de paredes blancas. Una habitación de suelo gris. Te traigo la foto de Lum, tu perrita. Se que me escuchas en estos instantes. Percibes mi presencia con tus ojos cerrados. Agarro tus manos, suaves y tomo la postura de esos trenes de un largo viaje al sur. El día hoy está triste, una mezcla entre llovizna y tierra que se instales en mi columna vertebral. Me sitúo donde hace unas semanas estuve, en la cumbre. Dato curioso, mis pensamientos concurren en ese chico , en esa chica, no se que responder en busca de su padre. Tragalunas, no hace mucho hablé con su hijo, con su hija como resplandor de un amor legendario. Sí, ahí en la isla de Lobos. Se traza en mi ese buen querer , esa pasión en ese diminuto islote en medio del atlántico. Ella, mujer enraizada a su aislamiento particular, no conocido por muchos. Solo, Tragalunas. Un hijo que no conoció y no quiso conocer , solo saber de el lo justo y lo necesario. Recuerdo aquel día en el autobús camino del monte. Aquel día cuando el padre de la isla vecina reventó en todos sus costados vertiendo su lengua magmática en el caos, en la destrucción de los sueños de muchos, en la entereza de otros, en la insonoridad para todos. De aquel hombre ciego en su camino diario también llega a mi memoria. Y es que la memoria , en estos momentos, mientras tu duermes con tu respiración lenta hace hincapié en estas personas con sus peculiares vidas. Mantengo vivas esa unión de jornadas atrás. Y me es triste su soledad. Una soledad comprometida con sus ideales. Una soledad por quien son, la verdad. Una soledad entrelazada a días grises, a días esplendidos como aroma expandiéndose en sus tránsitos. Uhm, esta habitación de paredes blancas y suelo gris. Que triste es cuando estos tonos te cuecen como pena. Que triste un cuerpo ausente, inmóvil, solo espira e inspira a medida que el tiempo pasa. Que triste son las idas cuando todo es belleza. Que triste son las jornadas cuando el vacío te conversa.

 

La madre, baila con el crepúsculo.

La madre, baila con los cuervos.

La madre, baila con los cipreses.

La madre, baila donde las nubes son infinitas

La madre, baila con las mareas de la nada.

La madre, baila con la muerte

La madre, baila en los círculos del dolor

La madre, baila donde los hijos alumbra

La madre, baila en las grutas del silencio

La madre, baila donde las almas arrítmicas penan

La madre, baila donde los cementerios son cetáceos perdidos.

La madre, baila aquí, en el destiempo.